
Muchos no se dan cuenta de que la arrogancia está presente incluso en los momentos más cotidianos: desde la sobremesa familiar hasta la conversación con un compañero de trabajo. En Es la mañana de fin de semana de esRadio, Jesús Alcoba, director creativo de La Salle Campus Madrid, analizó cómo priorizamos "tener razón" sobre escuchar y dialogar.
Alcoba abrió la conversación señalando cómo, en momentos cotidianos, las personas priorizan "tener razón" sobre escuchar y dialogar. Según él, "una cosa que hacemos rara vez es escuchar mientras hablamos. Es decir, yo hablo y, en lugar de mirar a través de la otra persona… miro a ver qué reacción está teniendo a lo que yo estoy diciendo. Porque muchas veces lo que queremos es nuevamente plantar nuestra verdad encima de la mesa y ni siquiera somos conscientes a cómo le está cayendo al otro lo que yo estoy diciendo, porque en realidad no me importa".
Jesús alertó sobre lo que llama "la arrogancia de bolsillo" o cotidiana: "Hay gente que es propietaria del punto final y entonces, como es propietaria, decide cuándo lo pone encima de la mesa. Cuando una persona que es propietaria de un punto final lo pone encima de la mesa, ya los demás no tenemos derecho a hablar".
En su reflexión sobre la relación entre arrogancia y conocimiento, Alcoba diferenció dos tipos: "Una, el atragantado, es decir, que ha leído tanto que ya realmente se piensa que está en posesión de la verdad, y el otro, que es el que no sabe que no sabe. Para mí, es el peor".
Al hablar de la humildad, la definió como un "superpoder" por su rareza y eficacia: "Es muy poderoso y muy raro… cuántos supermanes había, pues uno. Entonces es una cosa cada vez más infrecuente esto de la humildad". Incluso habló de la "humildad de bolsillo": "Venga, pues me da igual el punto para ti y yo no me daño por el hecho de que tú quieras tener razón. Que para qué vas a discutir, ni le vas a cambiar de opinión, pues quédate con la perra gorda".
Alcoba cerró su intervención con un aforismo que define su pensamiento: "La modestia no es más que arrogancia disimulada", citando a Terry Pratchett.
