A la mujer se le ha dado un plazo de tres días para abandonar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que cumple este lunes, y otros quince días más para abandonar España y volver a Marruecos.
Palazón ha explicado que el retorno de la joven a su país implicaría ser llevada ante un juez por estar embarazada, algo que, como mínimo le conllevaría una multa e incluso su ingreso en prisión.
Asimismo, podría ser considerado un agravante el hecho de que el padre de la criatura que espera no sea musulmán, sino hindú, algo que, según el presidente de Prodein, no está permitido a las mujeres.
"Eso no es posible en Marruecos", asegura Palazón, quien manifiesta que en otras situaciones parecidas sí se ha producido una resolución favorable a la petición de asilo. Además de tener que dar cuentas a la justicia, la joven, que se encuentra en su séptimo mes de gestación, teme la reacción de su familia y que pueda "sufrir malos tratos".
De momento, "se está a la espera" de la salida de la marroquí del CETI, un centro en el que también se encuentra su pareja desde hace cuatro años.
