L D (EFE)
En esa ocasión Eric Harris, de 18 años, y Dylan Klebold de 17, atacaron el establecimiento, dieron muerte a un profesor y doce estudiantes y después se suicidaron. Las fuentes indicaron que la conspiración fue descubierta cuando las autoridades de la escuela secundaria de Gilbert encontraron una nota con detalles del plan después de interrogar el martes a uno de los estudiantes por un asunto disciplinario.
Un portavoz policial de Gilbert, una comunidad a unos 30 kilómetros al sur de Phoenix, dijo que cuatro niñas y un muchacho, de entre 14 y 16 años, fueron inmediatamente puestos en custodia bajo sospecha de formular amenazas. El teniente de policía de Gilbert, Ken Fixel, señaló que el muchacho detenido había dicho a sus compañeros que sabía fabricar bombas y hasta había detallado los puntos donde debían ser instaladas para causar el mayor daño posible en la escuela, que tiene unos 3.000 alumnos.
Según la policía la nota dirigida a los participantes en la conspiración y encontrada el martes decía: "esto es lo último que harán y tendrán que estar dispuestos a disparar contra personas, contra gente conocida. Así es que díganme si quieren hacerlo porque en el día de la masacre no se podrán echar atrás". Fixel manifestó que en un registro de la casa de las estudiantes no se encontraron bombas ni armas, pero sí un mapa que contendría los detalles de la conspiración y los puntos donde debían ser instaladas las bombas.
Según la policía, los estudiantes explicaron que sus motivos eran el odio hacia los católicos y los mormones así como una venganza contra aquellos que les habían hecho daño. "Nos tomamos estas amenazas muy en serio. Tenían detalles muy específicos sobre la forma en que iban a llevar a cabo esto, aun cuando no tenían previsto un momento específico", dijo Fixel.
Un portavoz policial de Gilbert, una comunidad a unos 30 kilómetros al sur de Phoenix, dijo que cuatro niñas y un muchacho, de entre 14 y 16 años, fueron inmediatamente puestos en custodia bajo sospecha de formular amenazas. El teniente de policía de Gilbert, Ken Fixel, señaló que el muchacho detenido había dicho a sus compañeros que sabía fabricar bombas y hasta había detallado los puntos donde debían ser instaladas para causar el mayor daño posible en la escuela, que tiene unos 3.000 alumnos.
Según la policía la nota dirigida a los participantes en la conspiración y encontrada el martes decía: "esto es lo último que harán y tendrán que estar dispuestos a disparar contra personas, contra gente conocida. Así es que díganme si quieren hacerlo porque en el día de la masacre no se podrán echar atrás". Fixel manifestó que en un registro de la casa de las estudiantes no se encontraron bombas ni armas, pero sí un mapa que contendría los detalles de la conspiración y los puntos donde debían ser instaladas las bombas.
Según la policía, los estudiantes explicaron que sus motivos eran el odio hacia los católicos y los mormones así como una venganza contra aquellos que les habían hecho daño. "Nos tomamos estas amenazas muy en serio. Tenían detalles muy específicos sobre la forma en que iban a llevar a cabo esto, aun cuando no tenían previsto un momento específico", dijo Fixel.
