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Castilla y León

'Crónica negra' con Alfonso Egea: el jurado deja en libertad al joven que mató de un puñetazo a Sergio Delgado

Tras dos años en prisión provisional, el juez ha acordado su excarcelación al considerar el crimen del joven burgalés como homicidio imprudente.

Tras dos años en prisión provisional, el juez ha acordado su excarcelación al considerar el crimen del joven burgalés como homicidio imprudente.
Familiares de Sergio Delgado piden justicia: "Un golpe terrible, en un segundo, acabó con su vida y la nuestra". | Europa Press

La Audiencia Provincial de Burgos ha dejado en libertad al asesino de Sergio Delgado –de 32 años– que le mató al propinarle un puñetazo la madrugada del 24 de febrero de 2024 en Burgos en el transcurso de una despedida de soltero. El autor del golpe, José Luis Novoa –de 23 años– ha sido declarado culpable por un jurado popular, pero no de asesinato, como sostenía la familia, sino de homicidio imprudente.

La consecuencia inmediata del veredicto ha sido su puesta en libertad. Tras dos años en prisión provisional, el juez ha acordado su excarcelación con medidas cautelares a la espera de que se dicte sentencia.

Una noche que terminó en tragedia

Sergio Delgado, natural de Valladolid y residente en Madrid, trabajaba como diseñador gráfico. El 24 de febrero de 2024 se encontraba en Burgos con un grupo de amigos celebrando una despedida de soltero. La fiesta se desarrollaba en el exterior de una zona de bares cuando se produjo el encuentro fatal.

Según quedó acreditado en el juicio, el acusado se acercó a la víctima y le preguntó si era de Valladolid. Tras la respuesta afirmativa, le propinó un puñetazo en el rostro que lo derribó, resultando en una caída mortal.

El agresor abandonó el lugar tras la agresión y al día siguiente acudió a dependencias policiales al conocer el fallecimiento, aunque inicialmente no confesó los hechos. Durante la instrucción se apuntó a su posible vinculación con una peña radical del Burgos Club de Fútbol y a su conocimiento de artes marciales, aunque finalmente el jurado no los ha considerado probados.

Un juicio difícil para la familia de la víctima

La vista oral, celebrada la semana pasada, estuvo marcada por momentos de gran tensión. La madre del fallecido protagonizó escenas de profundo dolor en la sala. Incluso el magistrado presidente llegó a pedirle que parara su llanto para poder continuar con la sesión, unas palabras por las que posteriormente tuvo que disculparse.

El viernes, el jurado emitió su veredicto: culpable de homicidio imprudente. Consideró que no existió intención de matar ni quedó acreditado que el golpe estuviera motivado por el origen de la víctima. También entendió que el estado de embriaguez de Sergio pudo influir en el fatal desenlace.

La familia recibió la decisión como un mazazo. Carla, hermana del fallecido, anunció su intención de recurrir e incluso de solicitar la repetición del juicio si la sentencia final confirma el criterio del jurado.

Tras el cambio de calificación, la Fiscalía rebajó su petición de pena de 12 años a un máximo de 4 por homicidio imprudente. Sin embargo, la acusación particular mantiene la solicitud de 20 años por asesinato.

La calificación de homicidio imprudente resulta discutible

El periodista de investigación Alfonso Egea ha seguido el caso y ha reflexionado sobre las aristas jurídicas del veredicto. "Entiendo las palabras de la hermana por lo que han tenido que vivir en la sala", ha señalado en el programa En casa de Herrero, subrayando que el comportamiento del magistrado fue "absolutamente impresentable" en el episodio en el que pidió a la madre que dejara de llorar. "Lo que quería decir tenía sentido para mantener el orden, pero eso se dice de otra manera. No se le puede decir a la madre de un chaval al que han matado 'deje usted de lloriquear'".

En el plano estrictamente legal, Egea sitúa el núcleo del debate en una cuestión clásica: "¿Qué mató a Sergio? ¿El puñetazo o el golpe contra el suelo?". La respuesta no es sencilla. "La ley pregunta si el agresor puede prever que un puñetazo pueda acabar con la vida de alguien. Ese es el dilema".

A su juicio, la calificación de homicidio imprudente resulta discutible. "No veo aquí un asesinato, lo tengo claro, pero tampoco veo un homicidio imprudente de manual", ha explicado. Egea apunta a una posible zona intermedia: el homicidio doloso, que castiga a quien asume el riesgo de causar un resultado letal aunque no lo persiga directamente. "La imprudencia la cometes al volante. Aquí estamos hablando de dar un puñetazo. Y, lamentablemente, ya hemos visto muchas veces cómo puede acabar un mal golpe".

El periodista ha recordado otros episodios recientes con desenlaces similares y ha cuestionado que, en la actualidad, pueda sostenerse que un puñetazo no es potencialmente letal. "A día de hoy contamos de estas unas cuantas cada año", ha advertido.

El papel del juez

Otro de los puntos controvertidos ha sido la actuación del magistrado durante el juicio. Egea considera que, en un tribunal del jurado, el juez debe limitarse a ejercer de árbitro. "Su ascendencia sobre el jurado es enorme. En el momento en que apueste por una línea, el jurado se la va a comprar", ha afirmado.

En su opinión, el papel "muy proactivo" del magistrado al deslegitimar determinadas líneas de investigación –como la posible motivación ideológica– podría convertirse en argumento de recurso. "Los veredictos del jurado prosperan en apelación si no están bien motivados o si el juicio no ha estado correctamente dirigido. Si consiguen demostrar que no ha habido tutela judicial efectiva, podría ordenarse la repetición".

Por ahora, el condenado permanece en libertad a la espera de la sentencia definitiva. Mientras tanto, la familia de Sergio Delgado prepara su estrategia jurídica con la esperanza de que una instancia superior revise lo ocurrido en Burgos.

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