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El acusado de violar a una clienta sostiene que fue consentido: "Un hombre no se puede resistir, no es de piedra"

El acusado admite las relaciones sexuales con la denunciante, pero niega violencia y afronta 10 años de prisión.

La Audiencia de Cantabria ha iniciado este miércoles el juicio a un hombre acusado de violar a una mujer a la que estaba instalando una alarma en su casa, que se enfrenta a una petición de condena de diez años de cárcel por parte de la Fiscalía. | EFE

El hombre acusado de agredir sexualmente a una clienta en Cantabria cuando acudió a su domicilio a terminar la instalación de una alarma ha asegurado en el juicio que las relaciones fueron "consentidas" y fruto de un encuentro "espontáneo". La mujer, por su parte, se ha ratificado en su denuncia y mantiene que fue violada. La Fiscalía solicita para el procesado diez años de prisión por un delito de agresión sexual.

Los hechos se juzgan en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria. El acusado, que en el momento de los hechos llevaba unos seis meses trabajando para una empresa de seguridad, ha reconocido que mantuvo relaciones sexuales con la denunciante el 19 de septiembre de 2023, pero ha negado que empleara fuerza o violencia.

La Fiscalía solicita 10 años para un técnico de alarmas con antecedentes acusado de violar a una clienta

La versión del acusado

Durante su declaración, en la que solo respondió a preguntas del Ministerio Fiscal y de su abogado, el procesado explicó que acudió por tercera vez al domicilio de la mujer para revisar unos sensores que estaban dando fallos. Según relató, en las visitas anteriores el trato fue "normal", limitado a la relación entre cliente y trabajador.

Afirmó que mientras colocaba unas regletas en el suelo del dormitorio, la mujer permanecía a su lado y que en un momento dado "nos dimos un beso". "No sé cómo sucedió, pero fue todo espontáneo", declaró.

Según su relato, tras ese beso salió de la habitación y le dijo a la mujer que aquello no podía pasar porque estaba trabajando. Sin embargo, volvió después para continuar con la instalación. Indicó que ambos volvieron a estar "muy pegados" y que en un momento ella cayó al suelo y lo arrastró consigo.

Según su versión, la mujer se colocó encima de él y comenzó a moverse mientras se besaban. Posteriormente, él propuso ir a la cama. "Fue un acto consentido y mutuo. Está claro", sostuvo ante el tribunal. Añadió que el encuentro fue "rápido, pero completo".

El acusado también manifestó que tras lo ocurrido comentó a la mujer que "no debería haber pasado", ya que suponía una infidelidad a su pareja y una "falta de respeto" hacia su hija. Después comprobó que la instalación funcionaba y abandonó la vivienda "tan tranquilamente".

Días más tarde fue detenido por la Policía Nacional en su lugar de trabajo. "Me quedé a cuadros. Me parecía una película de ciencia-ficción", afirmó sobre ese momento.

La acusación

Frente a esta versión, el fiscal sostiene que el acusado bloqueó el paso de la mujer cuando salía de una habitación, le hizo comentarios insinuantes y la abrazó con fuerza. Según el escrito de acusación, le dio un beso en la boca contra su voluntad y la lanzó violentamente sobre la cama.

El Ministerio Fiscal mantiene que, tras quitarle la ropa interior, forcejeó con ella hasta lograr la penetración vaginal. Por estos hechos solicita diez años de prisión, además de 15 años de prohibición de comunicación y acercamiento a menos de 300 metros de la víctima, su domicilio y su lugar de trabajo.

La acusación particular, ejercida por la víctima, solicita las mismas penas y una indemnización de 16.000 euros. Añade que el acusado desconectó la alarma durante más de tres horas y que conocía la distribución de la vivienda, ya que había acudido previamente en dos ocasiones y sabía que la mujer vivía sola.

Las secuelas psicológicas

Según la acusación, la denunciante sufrió varios hematomas y un estado de "gran miedo y ansiedad". Precisó una primera asistencia sanitaria, tratamiento psicológico y la administración de ansiolíticos.

Como secuela, presenta un trastorno por ansiedad equivalente a un trastorno por estrés postraumático leve-moderado, de acuerdo con el escrito de la acusación particular.

Dos amigas de la víctima declararon en esta primera sesión del juicio. Ambas coincidieron en que, tras los hechos, la mujer estaba "muy mal y nerviosa". Una de ellas afirmó que "casi no podía articular palabra", mientras que la otra relató que la llamó "gritando y llorando" para que acudiera a su casa. Las testigos señalaron que días después seguía "muy mal", con miedo y mirando "a todos lados asustada", y que en la actualidad continúa en tratamiento.

La intervención policial

Las agentes de la Policía Nacional que intervinieron tras la denuncia, presentada en Madrid, indicaron que la víctima se encontraba "en shock". Explicaron que hablaba en tercera persona, "como si le hubiese pasado a otra persona", y que presentaba lesiones en ambas muñecas y en la cara interna de uno de los muslos.

Los policías que practicaron la detención del acusado señalaron que, durante el traslado a comisaría, este reiteró que las relaciones habían sido "consentidas" y que la mujer se le "pegaba mucho" y se le "insinuaba". Según las agentes, llegó a afirmar: "Un hombre no se puede resistir, no es de piedra".

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