Noticia publicada el 26-08-2008
LD (M. Llamas) ¿A qué nos enfrentamos? Se trata de una mera crisis coyuntural, cuyo origen radica en la concesión de dinero fácil en forma de crédito a compradores de vivienda insolventes (hipotecas subprime), tal y como se ha mantenido hasta ahora, ¿o va más allá? ¿Crisis sistémica? Algunos prestigiosos analistas hablan ya sin tapujos de esta posibilidad, en referencia a la quiebra del actual sistema financiero e, incluso, monetario.
No es nada nuevo. Un proceso de características similares tuvo lugar durante los años 30 del pasado siglo, tras el estallido del crack financiero de 1929, en donde el patrón oro fue sustituido por un sistema de arbitraje cambiario dirigido por los recién nacidos bancos centrales.
La clave del actual problema radica en la reducción artificial de tipos de interés puesto en marcha por la FED y el Banco Central Europeo (BCE) durante los últimos años, que permitió una elevada expansión del crédito sin contar con el necesario ahorro previo. Así, las entidades de crédito han seguido una
estrategia de alto riesgo, centrada en adquirir deuda a corto plazo (mediante titulización de préstamos y complejos vehículos de deuda crediticia) para sufragar inversiones a largo (hipotecas y distintos productos financieros), aprovechándose de los
bajos tipos de interés,
tal y como avanzó LD.
Desde el estallido de la crisis subprime, numerosos analistas, incluido el ex presidente de la FED
Alan Greenspan, advierten de que asistimos a la
peor crisis desde la Gran Depresión. Y si entonces aquel
terremoto logró modificar los cimientos de la economía internacional, el actual
Super Crash (tal y como lo denomina el inversor
Peter Schiff) amenaza con provocar un ajuste similar.
Causa y origen de la crisis crediticia
Al menos, esto es lo que predicen algunos de los nuevos
gurús económicos del siglo XXI, tales como el exitoso inversor
Jim Rogers, el profesor de Economía de la Universidad de Nueva York
Nouriel Roubini, o el ex-economista del FMI
Kenneth Rogoff.
Algunos de estos analistas anticiparon la llegada de las subprime en EEUU el pasado verano, y las posteriores turbulencias financieras que se han desencadenado desde entonces. Por el contrario, los que hasta ahora era considerados como gurús, así como los principales organismos internacionales de análisis (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, bancos centrales, grupos de estudio, agencias de calificación y todo tipo de gobiernos) han errado constantemente en sus previsiones.
De hecho, la mayoría de ellos aseguraban el pasado verano que la estabilidad financiera se recuperaría, como muy tarde, a finales de 2007. Si los citados expertos siguen acertando en sus previsiones, la economía internacional se enfrenta al peor de los escenarios conocidos en el último siglo. De hecho, lo
peor está por llegar.
Quiebras bancarias en EEUU y la mayor recesión en décadas
“Ésta será de lejos la peor crisis financiera desde la Gran Depresión”. Roubini estima que la actual crisis provocará unas pérdidas bancarias próximas a los 2 billones de dólares, frente al billón que prevé el FMI en la actualidad. Es decir, casi el doble.
Los impagos se están trasladando desde las hipotecas
subprime, a los
créditos de alta calidad (
prime) destinados a la compra de vivienda en EEUU, tal y como avanzó
LD. De este modo, la morosidad amenaza ya a hipotecas por valor de
cientos de miles de millones de dólares; pero además, se trasladará igualmente a
diversos tipos de productos crediticios, tales como, préstamos al consumo, tarjetas de crédito, deuda municipal y bonos comerciales, entre otros.
Como resultado, Roubini asegura que
cientos de pequeños bancos en EEUU están en riesgo debido a su “elevada exposición al mercado inmobiliario”. De hecho, “
docenas de bancos regionales e, incluso, nacionales (como el ya fallido
Indy Mac) también se dirigen hacia la quiebra”. Además, “algunos de las entidades de crédito más grandes del país son, igualmente semi-insolventes”, arrastrados por la crisis que vive el mercado inmobiliario norteamericano.
Desplome del mercado inmobiliario
“Durante la recesión de principios de los años 90, el precio de la vivienda cayó de media un 5 por ciento con respecto a su valor máximo”. Sin embargo, en la actualidad, los depreciación de los inmuebles se aproxima al
18 por ciento, y amenaza con continuar. “Si una caída del 5 por ciento en el precio de la vivienda fue suficiente para convertir en insolvente a Citi en 1991, ¿cuántas entidades se verán afectadas si la
depreciación alcanza el 30 por ciento y los impagos masivos se extienden por otro tipo de productos financieros?”, se pregunta Roubini.
Durante la recesión de los 90
quebraron casi 1.000 entidades en EEUU. Hoy, algunas instituciones (Fortis) apuntan que
caerán 6.000 bancos, de los cerca de 8.500 que operan en el mercado norteamericano. El modelo que impera en la mayoría de las entidades de crédito, consistente en
“endeudarse a corto e invertir (prestar) a largo no puede sobrevivir” si los bancos carecen de fondos propios suficientes, o sin el apoyo de un “banco central que actúe como prestamista en última instancia”, advierte el economista.

A este respecto, el ex-economista del FMI Kenneth Rogoff coincidía recientemente en este diagnóstico durante una conferencia celebrada en Singapur. “Lo peor de la crisis financiera aún está por llegar en EEUU, y uno de los grandes bancos estadounidenses quebrará en los próximos meses”, indicaba.
Según Rogoff, profesor de economía en la Universidad de Harvard, aseguró que “no serán únicamente los pequeños y medianos bancos los que caerán, sino que uno de los grandes sufrirá también este mismo destino”. De hecho, "Fannie Mae y Freddie Mac dejarán de existir”.
PIB negativo en países desarrollados
Ante este panorama, Roubini avanza que EEUU padecerá la “peor recesión económica de las últimas décadas”, una vez que desaparezcan los efectos del estímulo fiscal aprobado por el Gobierno estadounidense (una inyección próxima a los 150.000 millones de dólares en los últimos meses). En concreto, prevé una recesión (tasas negativas de crecimiento) en “forma de U” (entre 12 y 18 meses de duración) frente a la V que espera la mayoría de analistas (6 meses).
Una crisis en forma de L (depresión) es “poco probable”. Sin embargo Roubini considera que la recuperación económica será “débil” debido a las turbulencias financieras, de modo que “afectará al crecimiento económico en los años venideros”, añade. En este ámbito, Rogoff vuelve a coincidir con Roubini: “el mercado norteamericano se enfrenta a un período de estanflación (estancamiento económico y elevada inflación) similar al japonés”.
El motivo del alza de precios, según el ex economista del FMI reside en el
“mal movimiento de la FED al reducir sus tipos de interés”. Y es que, no sólo no ha solucionado absolutamente nada (la crisis económica y de liquidez sigue avanzando), sino que tal recorte causará una
“gran inflación en los próximos años en EEUU”, tal y como avanzó
Libertad Digital. Y ello, debido a la
depreciación de dólar.
Además, la crisis económica no sólo afectará a la primera economía mundial. Las
principales economías del mundo también avanzan hacia la recesión, que será especialmente dura en
“Reino Unido, España, Irlanda y Portugal, entre otros”, debido a sus respectivas “burbujas”, ya sean crediticias (elevada deuda) o inmobiliarias, según Roubini. España presenta las dos.
Caída del mercado bursátil de hasta el 40 por ciento
Todo ello, también se reflejará en la caída del mercado bursátil norteamericano. El citado economista advierte de que el “precio de las acciones descenderá de media un 40 por ciento con respecto a sus máximos, frente a la típica caída del 28 por ciento de media propia de recesiones pasadas en EEUU”. “Por lo tanto, estamos apenas a mitad de camino del derrumbe del mercado bursátil”, tanto internacional como estadounidense, alerta.
“Bernanke no tiene ni idea de economía”
Y ante todo este panorama, ¿qué está haciendo la Reserva Federal? Jim Rogers, uno de los inversores de mayor éxito en el mercado de commodities (materias primas), explica claramente su opinión al respecto.
El presidente de la FED,
Ben Bernanke, “debería dimitir”. En una reciente entrevista en
Money Morning, Rogers considera que la autoridad monetaria
debería “haber subido los tipos de interés (en cualquier caso tendrá que hacerlo). En caso contrario, el mercado terminará haciéndolo. El problema es que
ha metido demasiada basura en su balance”.
En este sentido, el inversor avanza que, por el momento, la
FED tiene cerca de 400.000 millones de dólares en activos muy dudosos”, gracias a la ventanilla de descuento que puso en marcha para facilitar crédito a los bancos a cambio de
colateral crediticio, tal y como adelantó este periódico.
“Subir los tipos de interés ayudaría”, indica Rogers. “Provocaría un shock en el sistema financiero, pero es que en cualquier caso vamos a sufrir uno. Cada shock, de momento, ha sido peor que el anterior. Bear Stearns fue primero, y luego le han seguido Freddie Mac y Fannie Mae. El próximo shock será aún mayor”, alerta.
Su opinión respecto a la valía del responsable de la FED no deja lugar a dudas: “Bernanke es un tipo de mentalidad muy estrecha. Ha pasado toda su vida académica estudiando cómo imprimir dinero y ahora le hemos dado las llaves de la imprenta. Todo lo que sabe es lo que está haciendo. Bernanke cree que no hay ningún problema con el mercado inmobiliario en EEUU".
“Él es la Fed y la Fed más que nadie debería estar regulando las entidades financieras bajo su supervisión. Pero no ha hecho nada”, indica. “No tiene ni idea de cómo funciona el mercado, no sabe nada de economía, ni lo más básico. Sí, posee un doctorado donde pone economía al lado, pero la economía tiene más de 200 campos muy concretos. Y su campo es imprimir dinero, donde es un experto, ya nos hemos dado cuenta”, insiste.
Según Rogers, “
Paul Volcker fue el último banquero central decente de EEUU (gobernó el organismo desde 1979 hasta 1987)”. Y es que, Volcker insistía en que
“rescatar a los bancos en quiebra va más allá de las funciones de un banco central”. De este modo, Rogers estima que el actual fracaso de la FED supondrá su
“desaparición”. “Ya tuvimos dos bancos centrales que desaparecieron por varios motivos”, recuerda.
El inicio del fin del dólar
Por último, el inversor Rogers advierte de que EEUU ocupa una “posición de dominio económico tan gigantesca que su deterioro durará bastante tiempo. Esto no va a pasar en una década o dos”, señala. “Estas cosas tardan mucho en suceder. El declive de Reino Unido duró 40 ó 50 años, ya que tenían tanto dinero que podían continuar a pesar de la espiral descendente”. “Incluso Zimbabwe ha tardado 10 ó 15 años en colapsarse”, explica.
Rogers avanza el
derrumbe del dólar y, por consiguiente, del mercado financiero internacional tal y como se concibe en la actualidad, puesto que el
billete verde sirve como referencia al resto de monedas.
“Cuando todo el Gobierno de EEUU tenga sus cuentas en francos suizos estaremos cerca del fin, porque lo harán a pesar de haber instaurado los controles de cambios externos”, concluye.