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Las 25 estaciones de tren más bonitas del mundo

Con la llegada del ferrocarril y la necesidad de grandes infraestructuras para acogerlo las estaciones de tren se convirtieron en las catedrales de la modernidad: grandes edificios que llegaban a parecer templos consagrados al progreso y que también coincidieron con la llegada a la arquitectura de nuevo materiales como el hierro que permitían nuevas y monumentales soluciones arquitectónicas que llenaron el S XIX europeo de bellísimas estaciones. Desde entonces, aunque quizá ya no con tanta intensidad, las estaciones siguen siendo grandes proyectos que forman parte de la cara más visible de las ciudades y que, por tanto, han visto y ven el trabajo de los mejores arquitectos del mundo.

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