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Columna publicada el 10-07-2002
Michel Rocard intenta un come back, en un largo artículo en Le Monde, del 9 de Julio, que tiene cierto interés. Explica por qué, según él, la izquierda ha perdido y lo que debería hacer para ganar mañana o, más bien, pasado. Empieza con un cálculo aritmético perfectamente absurdo: critica severamente a los Verdes, comunistas y radicales de izquierda por haber presentado sus propios candidatos a las presidenciales, en la primera vuelta, lo cual, dice, provocó la derrota de Jospin. Pero, con la misma lógica virtual podría decirse que si todos –UDF, DL, etc.– en la derecha hubieran votado a Chirac en esa primera vuelta, en vez de votar por sus candidatos, Chirac hubiera, obviamente, obtenido más votos, y de todas formas ganado, aunque no con el 82 %, en la segunda. Esto se ha verificado en las legislativas, en las que, en muchísimos casos se realizó la unidad de la izquierda soñada por Rocard, lo cual no ha impedido la aplastante victoria de la derecha. ¿Es que no quieren enterarse de que la mayoría de los franceses estaba harta del Gobierno Jospin? El único resultado de esa unidad de la izquierda, ha sido la permanencia de un grupo comunista en la Asamblea, mientras que la unidad de todos, excluía al FN de la Cámara de diputados. Dicho sea de paso, todo el mundo parece haberse olvidado de que los nacionalistas corsos, también fueron barridos en estas elecciones.
Varios comentaristas opinan que Rocard propone, o “exige”, que Verdes, comunistas y radicales entren, banderas al viento y cara al sol, en el PS. Pero Rocard es más ambiguo. No dice claramente si desea un gran partido único, o una alianza del tipo IU, pero en torno al PS. Me extraña que no diga una palabra de los trotsquistas, quienes obtuvieron 10,5 % en la primera vuelta de las presidenciales, cuado sabe perfectamente que un tercio de la dirección del PS, es o fue trotsquista, empezando por el propio Jospin y que aún existen muchos lazos, secretos, discretos, entre estos y el PS, y no sólo a través de Le Monde. ¿Los trostquistas serían “intocables” para Rocard?
Como ocurre frecuentemente, sus críticas son más interesantes que sus propuestas. Según Rocard, el PS ha pecado por haber mantenido tres “referencias” obsoletas: la referencia al comunismo, que ha muerto, y si suelta una andanada bienvenida contra Jean-Paul Sartre, para quien no podía haber izquierda si no estaba sometido al PCF y a la URSS, nada dice sobre los horrores del totalitarismo, sólo que “ese género ya no se usa”. Más serias son sus críticas a la concepción socialburócrata del estado todopoderoso y todobondadoso, y, por ende a su incapacidad para reformarlo, cuando es tan urgente.
Su tercera crítica se basa en lo que yo calificaría de “demagogia caritativa”: “Si no exigías un aumento inmediato del SMIC (salario mínimo) del 15 % eras un reaccionario asqueroso”. Pero las generalidades que decreta al final de su artículo, sobre la sociedad civil, la necesidad de una Europa fuerte y bondadosa, sobre la necesidad de una mundialización más sociata, que reduzca las desigualdades Norte-Sur (esa inocentada embustera ¿o India no es el Sur?), no nos dan muy buena espina sobre la renovación de la izquierda. Donde se juega la jeta, y pierde, es cuando pone a Toni Blair como modelo. Blair, el más odiado de los “socialtraidores”, por sus propios camaradas, y aún más odiado, por los que quiere invitar a un banquete perpetuo: comunistas, verdes y radicales. A esto creo que se le llama, la cuadratura del circulo. Está visto que si hay izquierda, o sea, reformas, serán de derechas.

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