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La última bufonada del Gobierno

A estas alturas, si viviéramos en una situación normal, podríamos decir que el Debate sobre el Estado de las Autonomías es inútil y no tiene ningún sentido. Una cita, sin objetivos políticos y sin contenidos competenciales. Pero el problema surge cuando percibimos que no vivimos en una situación normal, y por lo tanto este Debate se ha convertido en una auténtica farsa llena de hipocresía. Es más, el Debate ha devenido simple esperpento –otro más– alentado y animado desde el Gobierno Zapatero.
 
Hace cuatro días que la reforma del Estatuto catalán llegaba al Congreso de los Diputados después de las gestiones personales del mismísimo presidente del Gobierno. Una reforma que hace saltar por los aires el consenso constitucional y que, por lo tanto, coloca a la actual Constitución al borde del precipicio. En fin, una autentica barbaridad; pues bien, pocas horas después de ese desaguisado, Zapatero parece que se ha olvidado de todo lo ocurrido y se presenta en el Senado para hablar del "Estado de las Autonomías". ¿Qué Autonomías señor Zapatero? ¿A qué está jugando? Primero se carga todo el orden establecido y luego va a la Cámara Alta a hablar de ese orden dinamitado como si usted no hubiera hecho nada.
 
Zapatero ha convertido el Debate del Senado en una bufonada a los presidentes autonómicos, a las instituciones y a los propios ciudadanos. Ha conseguido convertir la tribuna de oradores de la Cámara Alta en un solemne ridículo general. Y ciertamente, que se cargue la Constitución está mal; pero que encima lo haga con una actitud de choteo no es de recibo.
 
Estamos inmersos en una huida peligrosa y suicida hacia ninguna parte. El actual Gobierno está demostrando una incapacidad permanente para gobernar. Cede ante todos, pero no vela por el bien de los ciudadanos. Pacta con los minoritarios, pero sólo sabe aislar a los mayoritarios.  Habla de talante, y está obsesionado por imponer. Dice que gobierna para avanzar y sólo entiende de exclusión. Con Zapatero se han acabado los calificativos. Ahora sólo falta que las encuestas recojan una evidencia: este Gobierno no tiene más recorrido, atrapado como está por sus patrañas y mentiras.