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MIENTRAS EUROPA DUERME

Toque a rebato

Bruce Bawer es un escritor y traductor norteamericano nacido en Nueva York. Vive en Europa desde hace bastantes años. Se mudó por amor, porque su pareja (Bawer es gay) es de aquí. También por la fascinación que la vieja Europa, de apariencia tan sofisticada, tan rica en historia y tan agradable para vivir, ejerce sobre tantos norteamericanos convertidos en expat, como ellos dicen (por "expatriados), más por voluntad que a la fuerza.

Cuando se vino a Europa, Bawer también andaba aburrido de algo que entonces él consideraba avasallador y peligroso: el "fundamentalismo" cristiano evangélico, al que dedicó muchas horas de trabajo y un libro, Stealing Jesus, algo así como "El robo de Jesucristo". Bawer parecía destinado a vivir en Ámsterdam o Berlín, alguna ciudad cosmopolita que le ofreciera lo mismo que había dejado atrás en Nueva York... más el toque europeo. Acabó en un sitio bastante inverosímil. Oslo, ni más ni menos. Con una terquedad característicamente norteamericana, convirtió este reducto un poco al margen, incluso algo provinciano, que le había tocado en suerte en un observatorio ideal de la realidad europea.
 
Uno de los resultados de esta actitud es el libro que ahora publica en español la editorial Gota a Gota bajo el título de Mientras Europa duerme. Bawer describe aquí, con agudeza extraordinaria, cómo Europa, ese paraíso tolerante y abierto que él había soñado y en el que por fin vivía, se ha ido convirtiendo ante sus ojos en un mundo nuevo. Y sumamente desagradable. La palabra "tolerancia" es una de las claves de esta deriva; también la "paz" y el "multiculturalismo".
 
Europa, efectivamente, está abdicando de la defensa de sus antiguos ideales. Ante la intolerancia, la falta de respeto por los Derechos Humanos, la brutalidad y la censura que el islamismo está consiguiendo infiltrar en sus países, los europeos han decidido inhibirse, no defender la libertad (la suya propia), recluirse en un mundo de apariencia ideal donde está mal visto, cuando no prohibido, disentir de la actitud de rendición. A Bawer, más preocupado por el destino de Europa que muchos europeos, le revuelve el estómago la perspectiva de que el Viejo Continente se convierta en un parque temático de tamaño natural… con el islam como religión y cultura dominante.
 
Y lo cuenta muy bien. Describe este proceso no en forma de ensayo, al modo en que lo ha podido hacer Glucksmann en Occidente contra Occidente. Construye un relato, el de su periplo personal, marcado por los jalones de ese nuevo rapto de Europa que todos llevamos marcado a sangre y fuego en nuestra memoria: el 11-S y las infames reacciones que suscitó, el asesinato de Pim Fortuyn y luego el de Theo Van Gogh, o los atentados de Madrid (que Bawer, como es lógico, interpreta únicamente en clave de terrorismo islámico, pero el ejemplo no por eso resulta menos elocuente).
 
En más de una ocasión, Mientras Europa duerme recuerda Mi vida, mi libertad, el segundo libro de Hirsi Ali. Un personaje en busca de una cierta forma de libertad cuenta cómo, habiendo creído descubrirla en un país europeo, llega pronto el desengaño. En los dos casos el agente exterior es el mismo: el islam y el islamismo –entre líneas, Bawer se pregunta qué distancia hay entre uno y otro–, que está protagonizando un cambio demográfico y cultural gigantesco. También es idéntica la raíz del mal. Siempre habrá fanáticos y totalitarios. La cuestión es no rendirse ante ellos. El libro de Bawer es un llamamiento a la acción, a despertarse ante la voluntaria servidumbre que muchos europeos están aceptando como si fuera irremediable o, aún más increíble, como si fuera un progreso, un avance.
 
Al tiempo que una descripción y un toque a rebato, Mientras Europa duerme incorpora otra dimensión. Y es la de cómo un norteamericano redescubre, en contraste con lo que está viviendo en Europa, su propio país. Bawer no deja de ser crítico con él, como lo son muchos norteamericanos –que en esto se parecen bastante a los españoles–. Pero al contemplar la siesta y la molicie de una Europa que ha optado por la rendición preventiva, el ejemplo norteamericano –su patriotismo, el dinamismo de una sociedad que se niega a depender del Estado, el empeño en integrar a los inmigrantes en una identidad orgullosa de sí misma– se torna más y más positivo.
 
En resumen, la perspicacia, el coraje –y el talento– de Bruce Bawer permiten a éste describir al mismo tiempo el despeñadero europeo y contrastarlo con otro lugar –¿otra cultura?– que ofrece soluciones a esa misma deriva. La paradoja, que muchos no sabrán apreciar, es que ese lugar, Estados Unidos, es la encarnación de lo que una vez fue un sueño europeo de libertad e igualdad ante la ley, hoy amenazado por el islam y el empeño suicida de quienes deberían ser los herederos del ideal primero.
 
Un libro valiente, complejo y claro a la vez, y además ameno como pocos. Se lee de un tirón, sin exageración de ninguna clase. No dejen de precipitarse a comprarlo, ahora mismo, en la librería más próxima. De lectura obligatoria.
 
 
BRUCE BAWER: MIENTRAS EUROPA DUERME. Gota a Gota (Madrid), 2007, 414 páginas.
 
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