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por Peter Turner

EEUU: fascistas, torturadores, codiciosos

Peter Turner
Un enfadado lector nos ha leído en esta "web derechista" y ha resumido críticas que coinciden con las habituales. Repasemos algunas de las alegaciones.
 
Derechistas, corruptos
Creemos que Libertad Digital no es derechista; no lo son D. Pío Moa ni Da. Cristina Losada, antifranquistas que trabajan en el periódico. En todo caso, nosotros (un tercio de la población, aproximadamente) no somos una organización derechista, si bien dentro del Partido Republicano hay gente de derechas (a la europea). La distinción izquierdas-derechas no tiene el mismo significado en Europa que en EE UU o Reino Unido. En todo caso, no somos derechistas, ni franquistas, ni nada similar, pero creemos que los que lo son están en su derecho.
 
También nos dice que apoyamos "a un gobierno corrupto, fascista, torturador y que solo mira el dólar". En realidad, el nivel de corrupción existente en el gobierno de los EEUU es relativamente bajo, en buen lugar respecto a la situación general. Es una pena que haya errores y delitos, como los hay en toda esfera de actividad humana, pero creemos que el sistema de supervisión que el legislativo y judicial hacen de las otras ramas del gobierno es un trabajo bastante bueno (manifiestamente mejorable). Hay que hacerse a la idea de que siempre va a haber políticos que se vendan (el senador de "El Padrino II"). Lo importante es que pocos criminales escapen al castigo, que el sistema se depure.
 
Fascistas
La portada del libro de Philippe Roger "El enemigo americano. Genealogía del antiamericanismo francés" (Seuil, 2002) resume con una simple imagen cómo piensan (si es que es pensar, más bien sentir con las vísceras) nuestros enemigos que es América. Incluso las estrellas de la bandera son gotas de sangre.
 
Creer que el gobierno de los EEUU es fascista no tiene sentido. El padre del actual jefe del ejecutivo luchó en Europa contra el nacionalsocialismo. Muchos puestos del gobierno de los EEUU han tenido entre sus miembros a soldados y tienen ahora a familiares directos de soldados de la Segunda Guerra Mundial. Estas personas no olvidan aquellos regímenes tan extremos y depravados. Otra cosa es que unos antifascistas hayamos derribado también el comunismo y que eso no se nos perdone.
 
Torturadores
Centenares de miles de soldados de los EEUU han generado (o necesitado) unos tres mil tribunales marciales el año 2003 (desde hurto de cosas de poco valor a homicidios voluntarios). No creo que organizaciones tan grandes puedan mantener un control tan férreo de sus miembros que impidan conductas como las de las fotos de Abu Ghraib. Las perversiones sexuales en un contexto penitenciario tienen varias causas, raramente el deseo de contacto sexual. Esta actividad delictiva es, aunque sea penoso, inevitable en entornos de reclusión forzada por encima de cierto tamaño. En la práctica, cualquier centro de reclusión o internamiento médico ("Terminator II", escenas del psiquiátrico moderno, casi de diseño, donde está internada la madre del héroe).
 
Parece que no es realista suponer que el director de una red de hospitales pueda esperar que no haya fallos en quirófano. Ni el alcalde puede esperar que ninguno de sus policías se quede con una papelina de droga que requise a un detenido. Sólo se puede esperar minimizar la actividad criminal, pero no parece realizable su desaparición.
 
¿Saben qué es lo que creo que nos horroriza a todos de las fotos y vídeos de los prisioneros iraquíes? El que los soldados implicados eran gente aparentemente normal, que sus familias y amigos no esperaban esto de ellos, y que esto prueba que nadie sabemos dónde está el límite de los que nos rodean. Cualquiera puede tener esos gustos, y no lo sabremos hasta que a alguno le pillen en la foto. Y lo que es peor: lo único que impide que vivamos bajo la ley de la selva y estas conductas se manifiesten tan frecuentemente como se desean y acarician mentalmente es el temor al castigo (penal o social). Es terrible, pero es así.
 
Codiciosos
El lector dice que "[l]os países adelantados lo son socialmente, usted, como ignorante que es, sólo mira el progreso económico". Siempre ha habido condenación tradicional y religiosa contra la codicia y la avaricia, es una ley muy antigua. Creemos que la mayoría de los republicanos son razonables y no tienen excesivo apego al dólar (si bien "excesivo" es un término muy elástico). También es verdad que los ciudadanos se han acostumbrado a vivir bien, lo cual les hace parecer egoístas en ciertos aspectos, o serlo en ocasiones, pero eso también ha pasado en Europa occidental, Corea del Sur, Taiwan, etc. Allí donde los avances económicos son más evidentes.
 
En realidad, es reducido el número de los que siempre están pensando en acciones de bolsa, beneficios, apasionados del dinero. El resto tiene preocupaciones normales, como la educación de los hijos, o su cónyuge enfermo. Y, cuando hay una calamidad (por ejemplo, el 11 de septiembre, o el terremoto de Irán), la gente se esfuerza por ayudar a quienes no conoce o incluso se sacrifica por ellos.
 
Vds vivieron algo así el 11 de marzo de este año. Vemos difícil demostrar convincentemente que las personas en general sean tan, tan malas cuando pueden producir tanto bien. A la vez, es cierto que hay una minoría que es tan, tan mala como el lector dice (ejemplo, Gordon Gekko y su amor a la ley en "Wall Street"). El resto somos medio malos, medio buenos.
 
Estamos dispuestos a admitir que somos más codiciosos que los habitantes de las selvas birmanas si se nos reconoce serlo en grado parecido al de cualesquiera otros habitantes de países post-industrializados.
 
Peter Turner es ex-presidente de Republicans Abroad Spain y co-fundador de Republicans in Spain
 
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