Opinión
Noticias y opinión en la red
Historia

¿Abandono y estafa de la Republica?

El libro Armas para España, de G. Howson ha merecido el elogio de Santos Juliá en El País. Para Juliá, dicho libro obligaría a reescribir gran parte de la guerra civil. El Frente Popular habría sido estafado sistemáticamente por la URSS y por otros países, que le vendieron armas inservibles a precio abusivo. “A base de vender basura a los españoles a precios exorbitantes, fuimos capaces de restablecer la solvencia del banco polaco”, dice un agente de este país. De esta forma, el Frente Popular habría sufrido una enorme inferioridad material frente a los suministros alemanes e italianos al bando contrario.

Los datos de Howson, dice éste y cree buenamente Juliá, tienen “enormes implicaciones políticas”. Demostrarían, en concreto y contra lo que habían mostrado los hermanos Salas Larrazábal, cómo la No Intervención asfixió al Frente Popular, en vez de mantener el equilibrio de los suministros. Sin embargo, el sentido común indica otra cosa: la principal implicación política no sería esa, sino una estupidez increíble de los llamados republicanos, capaces de comprar basura a precio de oro, mes tras mes y año tras año. Tenían que perder la guerra, y muy merecidamente. Lo inexplicable entonces es cómo resistieron casi tres años. Howson, asombrosamente, llama “honradez” a esa extrema necedad. Pero incluso esa honradez-tontería queda desmentida por las denuncias sobre el cúmulo de corrupción que rodeó las compras de armas. Léase, por ejemplo, El oro de Negrín, de Olaya.

Una mínima cautela crítica indica que los datos de Howson no deben ser completos, pues los documentos ya conocidos sobre recepción de material en España no pueden dar cifras inferiores a las listas soviéticas. Y así lo prueba Artemio Montera en un demoledor artículo en la Revista de historia militar de este mes. Las armas recibidas por el Frente Popular no fueron inferiores, en cantidad ni en calidad, a las de sus contrarios, los cuales apreciaron en sumo grado muchas de ellas. Hacia el final de la guerra, en torno a una cuarta parte de las fuerzas del bando nacional estaban armadas con material capturado: “El Ejército Popular de la Republica se había convertido, junto con Italia y Alemania, en uno de (sus) grandes proveedores”. Montera deja en claro, asimismo, la escasa competencia de Howson en materia técnica, y sus frecuentes errores sobre la calidad del material.

Sin embargo trabajos serios como éste pasan inadvertidos para el gran público, mientras que las audacias de Howson y la credulidad de Juliá dan la impresión de sentar cátedra. Así estamos.