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Censura de izquierda

Cartas en la prensa

Ya va por la tercera o cuarta réplica por alusiones, o más bien ataques, en El País, que ese goebbelsiano periódico no me publica. Para estos demócratas no existe el derecho de réplica, ni ningún derecho si no son ellos los beneficiarios. ¡Los viejos tics de la izquierda española, siempre hablando de democracia mientras vulnera sus normas más elementales! Y es que la izquierda ha perdido la ideología, pero no la odiología, que permanece tal cual. Me temo que El País marca el camino a muchos otros. Hace unos días publicó el Diario de Cádiz una entrevista a Hugh Thomas, a la que envié la siguiente respuesta:
 
 “Dice el señor Hugh Thomas que no sabe si el GRAPO, ‘uno de los secretos de la historia moderna’, fue de izquierdas o de derechas, y que quizá yo lo sepa. No sólo lo sé, sino que lo he expuesto muy ampliamente en el libro De un tiempo y de un país y en numerosos artículos. Por concluir, el GRAPO fue, al menos en aquellos años, una organización marxista-leninista, lo más parecido en España al grupo alemán Baader Meinhof. Si el señor Thomas persiste en no saber, sólo puede deberse a que no le interesa, o a que, como a otros, le interesa fingir ignorancia para mantener un misterio artificioso.
 
“Las palabras del señor Thomas vienen en el contexto de unas alusiones a la guerra civil española. Stanley Payne ha elogiado mis libros al respecto, en lo que puede estar equivocado, pero en lo que acierta sin duda es en estas observaciones: “Quienes discrepen de Moa deben demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales en vez de dedicarse a eliminar sus libros por medio de censura de silencio o de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o la Unión Soviética que de la España democrática”. Pero esa investigación y ese análisis rara vez se han producido: “Los comentarios sobre su obra se han visto a menudo reducidos a observaciones ad hominem aparentemente sensacionales, aunque completamente irrelevantes, sobre su antigua militancia en una organización revolucionaria marxista-leninista en los años setenta”.
 
“Parece que no hay modo de salir de lo irrelevante. Lo entiendo en los intelectuales e historiadores de izquierda, pues simplemente no han demostrado hasta ahora tener argumentos ni datos que oponer. ¿Por qué los imita ahora Thomas? Quizá él lo sepa.”
 
Mandé esta carta por internet, pero no llegó, al parecer. Insistí y me comunicaron que me la publicarían sólo en la edición digital, porque para salir en la de papel debía mandarla en papel. Un buen pretexto. Sigue sin salir en la digital, supongo que habrá otras cartas prioritarias.
 
Pero, en fin, la anécdota es casi lo de menos. Hugh Thomas está escribiendo libros muy apreciables sobre el imperio español, y tiene otro, clásico, sobre nuestra guerra civil. Este último está muy superado, pero, a pesar de ello y de su toque socialdemócrata, mantiene algo así como una elevación artística que lo sitúa por encima de otros muchos, más exactos en los datos, pero de concepción más pedestre. Por eso sorprende que se salga a última hora con estas historietas, situándose al lado de esos intelectuales de izquierda que intentan ocultar su ineptitud para el debate con subterfugios pueriles. Mientras la mayoría de los de derechas manifiestan una vez más su profunda cobardía para oponerse a la rampante falsedad que ha llenado en estos años, y sigue llenando, la mayor parte del panorama historiográfico. Así andamos.

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