
En la mayoría de las ocasiones es el único profesional sanitario al que consultamos.
Además, aunque se trate de medicamentos que no precisan de receta, tienen actividad farmacológica, y por lo tanto además de ayudarnos, pueden provocar efectos indeseados si no los utilizamos correctamente.
El ácido acetil salicílico además de ser bueno en el tratamiento de la fiebre y el dolor, tiene acción antiinflamatoria. Se aconseja ser tomado junto a las comidas o con un gran vaso de agua, no debe administrarse en caso de úlcera gastrointestinal, ni en niños pequeños en caso de que padezcan alguna enfermedad vírica, como gripe o varicela.
En cuanto a su posología en el caso de adultos se suele administrar entre medio y un gramo cada 4 ó 6 horas. El paracetamol también posee actividad analgésica y antipirética, pero no antiinflamatoria.
Al igual que el ácido acetil salicílico debe ser ingerido al menos con un vaso de agua, para evitar molestias estomacales. No debemos prolongar más de diez días el uso de paracetamol, ni cuando la fiebre sea muy alta, o se prolongue más de 3 días.