Mis respetos y admiración hacia un hombre sabio. Descanse en paz.
Qué pena, pena, pena…me lo pasaba francamente bien con sus crónicas desde Paris, me gustaba el estilo vigoroso y sus actitud frontal frente a la impostura y el engaño. Siempre era elegante. Un punto aristocrático pero sin distancia, seductor. Lo echaremos de menos. Un liberal estupendo.
¡Que en paz descanse!
Gracias por haber sabido explicar que aunque la verdad tiene muchas aristas, la mentira solo es UNA!
Descanse en paz. Siento mucho perder su columna, pues era una de las más esperadsa por mí. Esta mañana he leído la que publicó el fin de semana, Los últimos tangos. Me encantaba su estilo y sus ataques al comunismo, que conoció desde dentro y del que renegó desde que fue consciente de sus tropelías en Hungría.