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Andalucía

El 10-N andaluz: perdedores, cabos sueltos y el gobierno estable como buena noticia

Lo único cierto es que hay gobierno con presupuestos y continuidad hasta las próximas elecciones y que eso, visto lo visto, es un bien a conservar.

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Lo único cierto es que hay gobierno con presupuestos y continuidad hasta las próximas elecciones y que eso, visto lo visto, es un bien a conservar.
Díaz, durante su comparecencia en la noche electoral | EFE

El resultado de las elecciones generales en Andalucía tiene un claro ganador, Vox, que además de duplicar escaños, ha quedado como segunda fuerza por encima del PP en las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz y Almería.

Por poner un solo ejemplo de las restantes, en Jaén, la provincia con más respaldo socialista, ha pasado a ser segunda fuerza nada menos que en 32 municipios. En Sevilla es segunda fuerza en 44 pueblos. Por el estilo, ha ocurrido en las demás, prefigurando una gran presencia municipal dentro de cuatro años si todo le sigue yendo bien a Vox.

Naturalmente, hay dos perdedores claros. Uno, es Ciudadanos, un bajón de ocho escaños, de 1 a 3, en el que algo tendrá que ver Juan Marín y sus cambiazos políticos. Albert Rivera presentó este lunes la dimisión de todos sus cargos y el abandono de la política, pero para dar el mismo ejemplo, Marín tendría que disponer de una posibilidad de vida fuera de la política, que no es el caso. Él y su familia directa, sobre todo su cuñado, Manuel Buzón García, dependen de la política tras el cierre del negocio familiar en Sanlúcar de Barrameda hace años.

Por otra parte está la sostenibilidad del gobierno andaluz, el llamado gobierno del "cambio", que, a partir de ahora, tendrá que ser mucho más sensible a las peticiones y propuestas de Vox, algo que Ciudadanos no podrá impedir salvo que quiera casi desaparecer en las próximas elecciones andaluzas.

Recuérdese que Juan Marín es vicepresidente de la Junta de Andalucía y que controla la gestión de una buena parte de la actividad de la Junta, desde el deporte a la educación pasando por la economía. Por otra parte, tampoco hay alternativa visible a su figura, aunque no cabe descartar que si Inés Arrimadas se hace cargo de Ciudadanos quiera introducir a alguna persona de su confianza en el círculo de poder de Ciudadanos Andalucía.

El otro perdedor claro ha sido Unidas Podemos. No sólo por perder tres escaños sino por haber sido Andalucía una de las regiones españolas donde Podemos ha perdido escaños. De los 7 escaños que ha perdido en toda España, 3 lo han sido en Andalucía y ni siquiera el partido de Íñigo Errejón ha obtenido alguno en el sur. Esto es, algo no funciona bien en la cocina de Teresa Rodríguez.

La explicación que ha dado Juan Valero, coordinador de Izquierda Unida y portavoz de la formación Adelante Andalucía (el lío de siglas tampoco les ayuda) es que el resultado no ha sido tan malo porque podría haber sido peor y que es posible resurgir. La deducción es que la dirección sabe que se han dato un batacazo y que lo de competir con el PSOE queda tan lejos como de 25 escaños a 6.

Por tanto, es la hora de Pablo Iglesias en Andalucía, una vez demostrado que el 'efecto Galapagar' ha sido un efecto menor que el efecto disgregador y desalentador de "andalucistas y anticapitalistas". Izquierda Unida, partido que tuvo su dignidad en tiempos de Julio Anguita y Luis Carlos Rejón, ha dejado de existir definitivamente.

El PP ha ganado cuatro escaños, pero ha perdido la centralidad política que trataba de representar entre Ciudadanos y Vox. Ahora, cuenta con un socio de gobierno que apenas tiene fuerza en España y que la tiene muy mermada en Andalucía y, sin embargo, debe hacer frente al peso específico de un Vox en despegue vertical que propiciará los ataques del PSOE. De los dos millones de votos que obtuvo en 2012, con Javier Arenas, sólo ha recuperado 86.000 votos mientras que Vox ha conquistado en sólo siete meses a 250.000 nuevos votantes.

Por otra parte, ya hay voces dentro del PP andaluz, como la del poderoso alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que se inclinan por un acuerdo PP-PSOE para acometer una reforma en profundidad de la realidad política española. Es una posición legítima, pero obvia la reforma previa de ambos partidos, ambos sometidos a infecciones internas que dificultarán toda salida nacional.

Además, un pacto abierto con el PSOE a nivel nacional y andaluz podría ser el sueño dorado de un partido como Vox que, éste sí, pretende, y podría ser, depende de cómo juegue el partido el PP, el principal partido de la derecha democrática –a pesar de las fake politiqueras, es monárquico, constitucional y económicamente liberal–, en España y en Andalucía. Se ha quedado a menos de 7.000 votos de alcanzar al PP, una distancia mínima.

Finalmente tenemos a un PSOE andaluz y a una lideresa como Susana Díaz que han logrado salvar los muebles, aunque haya perdido 140.000 votos. Lo que haya influido en ese resultado el ocultamiento de la sentencia de los ERE hasta después de las elecciones y el numerito de la Comisión de Investigación, no se podrá saber enseguida.

Sí se va a conocer de manera inmediata la sentencia de los ERE será mala para el PSOE consista en lo que consista. Lo peor para el PSOE de Susana Díaz, que hay dos PSOE y Pedro Sánchez, tiene su pellizco, es que la sentencia librara de toda pena a una parte relevante de los procesados. Es más, con que sólo dejara fuera de condena a Manuel Chaves, Susana Díaz deberá hacer frente a las acusaciones de haberlo dejado tirado en mitad de la batalla judicial admitiendo su dimisión y su apartamiento del partido.

En el caso de que todos ellos fueran condenados, con mayor o menor gravedad, el PSOE andaluz tendría un desgaste que afectaría a nivel nacional y que implicaría, antes o después, una renovación de la cúpula dirigente, dando paso a una batalla, otra más, para descabalgar a Susana Díaz. En este asunto, ojo a Jaén, segunda provincia en peso político en el PSOE, que ha obtenido el mejor resultado de las ocho provincias andaluzas el pasado 10-N y que ya ha dado síntomas de entendimiento con los equipos de Pedro Sánchez.

En la oposición, con señales de humo que indican tormentas internas y externas, con sumarios judiciales inextinguibles, comisión de investigación en marcha, sin los recursos de la Junta, sin puestos que ofrecer sólo cabe esperar, para crecer, un esfuerzo par zamparse electoralmente a lo que queda de Ciudadanos y a un sector de Podemos. Pero con un partido desunido, tal cosa parece difícil hasta 2022. Y hasta entonces, habrá primarias y otros López que pueden rasgar la tela.

Demasiados cabos sueltos por todas partes. Lo único cierto es que hay gobierno andaluz con presupuestos aprobados y continuidad hasta las próximas elecciones y que eso, visto lo visto en el conjunto nacional, es un bien a conservar ante la incertidumbre económica que acecha.

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