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Barcelona, ciudad de ferias y ajustes de cuentas

Hay algo en lo que Barcelona compite con otras ciudades fallidas del mundo: la tolerancia frente a los delitos.

Hay algo en lo que Barcelona compite con otras ciudades fallidas del mundo: la tolerancia frente a los delitos.
Un agente de los Mossos d'Esquadra. | Europa Press

La Ciudad Condal ha añadido a sus múltiples atractivos turísticos la especialidad criminal de los ajustes de cuentas, pero no a garrotazos, machetazos y pedradas, sino con armas de fuego. Otro nivel. Hasta hace un lustro las bandas criminales que operaban en Barcelona se manejaban con katanas, hachas y cuchillos, trastos que se pueden comprar en el bazar de la esquina. Pero como todo lo que prospera, la industria de expedir pasaportes al otro barrio ha experimentado asombrosos cambios tecnológicos. Ahora se mata a tiros y cada vez con más frecuencia. Ojo, las armas blancas no han pasado de moda. He ahí el caso del crimen de la mujer china en Esplugas a manos de un islamista. Pero los tiroteos y las ejecuciones de rivales a balazos están a la orden del día cuando hasta hace unos pocos años eran escasísimos. Es el paso de la artesanía a la industria.

En Barcelona siempre se ha presumido de la condición de ciudad de ferias, congresos y exposiciones, vistosas actividades y reuniones de gremios abiertas al público para exhibir las últimas novedades de la construcción, la automoción y la alimentación. Pero eso es historia. Ya ni se construye ni se fabrican coches. Queda una feria de vinos y chorizos y el congreso de los teléfonos móviles, que tiene más que ver con la oferta de amor venal de la ciudad que con su calado en el mundo de las telecomunicaciones.

Sin embargo, hay algo en lo que Barcelona compite con otras ciudades fallidas del mundo: la tolerancia frente a los delitos. Es un factor determinante el hecho de que no hay organización criminal en el mundo que no tenga una sede en Cataluña. Ya se trate de lo que según la Fiscalía es la familia Pujol o de una mafia balcánica. Todas las naciones del crimen están presentes en la capital de Cataluña, que además de ser un sitio ideal para pasar desapercibido cuenta con el aliciente de la acusada propensión del público local a ver, oír y callar.

Todo son facilidades. Un Estado inexistente, una justicia laxa, la expulsión de la Guardia Civil y la Policía Nacional, una política penitenciaria en manos de las autoridades autonómicas y otros muchos factores que hacen de Barcelona y sus alrededores el escenario de la gran feria mundial del delito. El fenómeno es transversal.

https://www.libertaddigital.com/sucesos/2026-04-14/disparan-cinco-tiros-a-un-hombre-y-lo-dejan-en-estado-critico-en-barcelona-7388394/

En el Ensanche Izquierdo se han registrado en el último año dos ajustes a tiros consumados y un tercero de película de Tarantino. Un tipo con un arma larga no fue capaz de liquidar a un sujeto que huyó a la carrera y entró en el Hospital Clínico, sito a unos cientos de metros, por su propio pie con una herida de bala en un brazo. El afortunado delincuente de nacionalidad serbia gozaba de un permiso penitenciario y estaba cenando en una terraza de la calle Urgell.

El último ajuste de cuentas con arma de fuego ocurrió este mismo fin de semana en la calle Minería, en la Zona Franca de Barcelona. El finado tenía antecedentes por delitos contra la salud pública. Han caído chinos, dominicanos, rusos, rumanos, magrebíes y españoles. De muchos países en los más variados lugares, desde el centro a la periferia de la ciudad y del planeta.

Los asesinatos y tiroteos en la vía pública vienen acompañados por un gran aumento de toda clase de delitos, sobre todo robos y agresiones sexuales. El periodismo de sucesos vive una época dorada, triunfan las series de crímenes y hay una cierta efervescencia nocturna. Proliferan los restaurantes de chuletones porque son los que más les gustan a los sicarios, los traficantes, los proxenetas, los representantes y los futbolistas, la juventud pudiente. Y todo el mundo parece encantado. Después de haber sido noticia durante años por el delirio separatista, ahora se habla de Barcelona por cosas "normales", asesinatos de estibadores, tiroteos en La Mina, asaltos en el Raval, violaciones, tirones y demás negocios relacionados con una acusada depreciación de la vida.

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