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CANARIAS

Clavijo se alinea con Sánchez sobre el Sáhara: "Acato y comparto la postura"

El presidente canario se alinea con el giro de Pedro Sánchez en la política sobre el Sáhara Occidental para intentar frenar la crisis migratoria.

El presidente canario se alinea con el giro de Pedro Sánchez en la política sobre el Sáhara Occidental para intentar frenar la crisis migratoria.
Fernando Clavijo y Pero Sánchez durante un encuentro en 2018. | Eruopa Press

Fernando Clavijo ha despejado las dudas que sobrevolaban la política exterior del archipiélago con una contundencia que, bajo un análisis técnico, revela la profundidad de la servidumbre autonómica ante Madrid. El presidente de Canarias ha declarado que no solo acata, sino que "comparte", la postura del Gobierno de España respecto al Sáhara Occidental. Este alineamiento con el giro de Pedro Sánchez, quien en 2022 reconoció el plan de autonomía marroquí como la base "más sólida", supone el cierre de filas de la administración regional con una estrategia nacional que prioriza la estabilidad de la frontera sur sobre cualquier otra consideración histórica o política.

El pragmatismo de la "paz fronteriza"

La postura de Clavijo es una respuesta a la causa raíz de la inestabilidad canaria: la vulnerabilidad de sus fronteras y la dependencia de la cooperación de Rabat para la gestión migratoria. Al acatar y compartir la tesis de Madrid, el Ejecutivo canario busca aliviar el síntoma de la presión migratoria constante, sacrificando en el camino la autonomía de discurso que históricamente han mantenido las islas respecto a su vecindario inmediato.

Canarias necesita seguridad jurídica en sus aguas, control en sus costas y estabilidad en sus cielos, tres variables que el Estado ha decidido comprar mediante la cesión diplomática en la cuestión saharaui. Clavijo entiende que, en la actual estructura de poder, las islas no tienen capacidad para sostener una política exterior propia que colisione con los intereses del Ministerio de Asuntos Exteriores, so pena de ver agravada su asfixia en otros frentes de negociación presupuestaria.

"El acatamiento no es una elección, es la constatación de que la política canaria termina donde empiezan los intereses estratégicos de la Moncloa."

El espejismo de la vecindad

Este alineamiento, sin embargo, esconde un riesgo técnico de largo alcance. Al renunciar a una voz diferenciada, Canarias queda totalmente expuesta a la eficacia de la gestión de Madrid. Se trata de una delegación absoluta de la soberanía de intereses en un tercero que, a menudo, ha demostrado utilizar al archipiélago como moneda de cambio y no como prioridad estratégica. La "estabilidad" que se busca con este apoyo al plan de autonomía marroquí es, en esencia, una estabilidad tutelada.

La autonomía del permiso

En definitiva, las palabras de Clavijo son el reconocimiento oficial de los límites institucionales de Canarias. La verdadera noticia no es el cambio de postura, sino la transparencia con la que se admite que la política exterior de las islas es un apéndice de la agenda central. Menos libertad para definir el entorno propio y más dependencia del BOE y de la sintonía bilateral; esa es la realidad de una autonomía que, ante el tablero internacional, prefiere el resguardo del vasallaje a la incertidumbre del criterio propio. Mientras la seguridad de las islas dependa de un giro de guion en Madrid, la soberanía canaria seguirá siendo un concepto retórico supeditado a la próxima reunión en el Palacio de Santa Cruz.

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