
Los equipos de emergencia siguen haciendo frente a la incesante llegada de embarcaciones ilegales a las costas españolas. En esta ocasión, Salvamento Marítimo ha interceptado y rescatado en la noche de este jueves a un total de 81 inmigrantes que viajaban a bordo de un cayuco. La precaria embarcación fue localizada cuando navegaba en las aguas situadas al este de la isla de Lanzarote.
Según ha detallado Europa Press citando fuentes del Centro Coordinador de Seguridad y Emergencias (Cecoes 112) dependiente del Gobierno de Canarias, el aviso sobre la presencia de esta nave se registró a última hora de la noche. Inmediatamente, se activaron los protocolos habituales para interceptar el navío y asegurar el traslado de sus ocupantes hacia un puerto seguro.
Tras la intervención en alta mar llevada a cabo por este organismo estatal, los indocumentados fueron conducidos de forma directa hasta el muelle de Arrecife. La embarcación de rescate atracó en las instalaciones portuarias alrededor de las 23:30 horas, momento en el que se inició el desembarco bajo la atenta supervisión de las autoridades competentes.
Una vez en tierra firme, el protocolo establece la necesidad de realizar una evaluación médica para descartar enfermedades infecciosas o cuadros de deshidratación severa tras la dura travesía. Por ello, todos los integrantes del grupo fueron examinados por el dispositivo sanitario desplegado de urgencia en el lugar, el cual estuvo compuesto fundamentalmente por efectivos de Atención Primaria del Servicio de Urgencias Canario (SUC) y personal de Cruz Roja.
Este nuevo rescate evidencia la continua presión migratoria que soporta el archipiélago a través de la conocida como Ruta Atlántica. Las mafias que trafican con seres humanos persisten en su estrategia de fletar cayucos y pateras desde las costas del continente africano hacia las islas, aprovechando cualquier mínima ventana de buen tiempo meteorológico o la actual vulnerabilidad en el control de nuestras fronteras.
El constante flujo de llegadas ha provocado que las administraciones locales y los servicios de emergencia se vean forzados a trabajar de manera sistemática al límite de sus capacidades operativas. A pesar de las constantes llamadas de auxilio por parte del Gobierno regional para exigir una mayor acción al Ministerio del Interior y a la Unión Europea, el incesante goteo de embarcaciones irregulares no parece tener visos de detenerse a corto plazo.