El tesoro submarino que Sánchez regala a Marruecos a espaldas de Canarias
Pedro Sánchez cede el pulso diplomático ante Marruecos y deja en el aire el control del mayor tesoro de tierras raras frente a Canarias
A 269 millas náuticas al sur de El Hierro descansa el Monte Tropic. Este volcán submarino inactivo forma parte de Las Abuelas de Canarias, la cadena geológica que originó nuestro archipiélago. Bajo mil metros de agua hay materiales críticos que definen la economía del siglo XXI. Sus costras ferromanganésicas esconden telurio, cobalto, níquel, vanadio y tierras raras. Todo lo necesario para fabricar paneles solares, baterías y electrónica avanzada.
El problema no está en la profundidad, sino en la superficie. Sobre este fondo marino se libra un pulso de soberanía entre España y Marruecos que amenaza con dejar a Canarias sin su legítimo patrimonio estratégico.
El choque jurídico en el lecho marino
La cronología de los despachos evidencia la pérdida de peso de la diplomacia nacional frente al empuje alauita. En 2014, España acudió a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU. Solicitó extender sus derechos hasta las 350 millas náuticas al oeste de Canarias, escudándose en la evidente continuidad geológica de los montes submarinos con las islas.
La respuesta vecina no buscó el consenso internacional. En 2020, el Parlamento de Marruecos aprobó de forma unilateral dos leyes para delimitar una zona económica exclusiva de 200 millas y una plataforma continental de 350. La maniobra incluyó el litoral del Sáhara Occidental, un territorio cuyo estatus sigue en el limbo internacional, pero que Rabat utiliza para solapar sus reclamaciones sobre el mismo fondo que reclama España.
Un tesoro en la balanza política
Las universidades británicas han tasado el botín: el Monte Tropic alberga unas 2.600 toneladas de telurio, el 5% de las reservas mundiales conocidas. La cifra impresiona, aunque la explotación minera submarina a esas profundidades carece hoy de viabilidad técnica y rentabilidad demostrada.
Sin embargo, el verdadero riesgo para Canarias no es geológico ni técnico. Es puramente diplomático. La frontera marítima se negocia en un escenario donde el Gobierno central ha virado su posición histórica sobre el Sáhara, mostrando una debilidad que Marruecos sabe capitalizar.
Las islas, lastradas por problemas crónicos de interconexión y una grave dependencia energética, son meras espectadoras de cómo se decide el destino de sus recursos. Los tesoros que se reparten por decreto en despachos a miles de kilómetros suelen enriquecer a los negociadores mucho antes que a los ciudadanos. Y en esta partida, Canarias tiene todas las cartas para perder.
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