Iñaki Urdangarin ha publicado este jueves 12 de febrero 'Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes', su libro de memorias o "desmemorias", en el que hace un repaso por muchos capítulos de su vida, en los que cuenta detalles quizás intrascendentes y otros capítulos donde podría haber contado más información. Un libro, que tal y como conté hace unas semanas en la Crónica Rosa había leído la propia infanta Cristina tal y como ha confirmado Iñaki hace poco. Y quizás por eso, sea un libro más de "blanqueamiento" de la infanta que de él mismo. ¿Quizás por que alguien le ha pedido que sea así o porque quizás hay interés para que la infanta vuelva a la "normalidad"?…
Pues bien, después de varias entrevistas en prensa, algunos titulares llamativos y revelaciones quizás innecesarias, Iñaki ha querido "contar mi historia con mi propia voz. No para justificarme, ni para buscar compasión, ni para maquillar errores" así como recalca que "no hay ensañamiento, rencor, escarnio u ofensa alguna". Tampoco "quiere señalar a nadie ni ajustar cuentas y reconoce que "Cometí errores. Me equivoqué, y esas decisiones me llevaron a perderlo todo".
Se trata de un libro dividido en cinco partes y sin fotografías. La primera y la segunda, a que dedica unas 100 páginas, casi un tercio del libro, Iñaki habla de su infancia, valores, deporte y su etapa en el Barça. La tercera parte es la historia de compromiso y boda con la infanta Cristina y sus años en los que fue uno más de la familia real española, aunque como él dice "no es lo mismo encajar que pertenecer" así como su nueva etapa profesional, el Instituto Nóos, y el principio de su caída al abismo. La cuarta parte la dedica a su etapa en la cárcel y, la última, su reconstrucción personal.

De la infanta Cristina, cuenta que le pareció una persona muy bondadosa, cercana, que buscaba tener una vida lo más normal posible. Una mujer muy interesante, culta, inteligente y con auténtica elegancia interior. También, afirma que, aunque ya no esten juntos," Cristina sigue siendo muchas cosas para él: es la madre de nuestros cuatro maravillosos hijos, es una parte importantísima de mi vida, es alguien a quien quiero, admiro y respeto".
Y llegamos, por fin, al apartado del Instituto Nóos, donde no aporta apenas nada del que fue un escándalo que hizo tambalear peligrosamente a la Corona, hasta el punto de casi hacerla caer y que arrancó en 2010 cuando el juez José Castro, que investigaba el caso Palma Arena, decidió abrir una pieza separada, la numero 25 del caso, donde trataba de recabar información sobre varios convenios firmados durante 2005 y 2006 por el Gobierno balear y el Instituto Nóos creado por Diego Torres e Iñaki Urdangarin para realizar investigaciones y estrategias de mercado a grandes empresas.
En el libro no cuenta nada sobre la actividad de Nóos que consistía en establecer precios considerablemente elevados por los servicios ofrecidos a la Administración. Posteriormente, tras recibir fondos públicos, se simulaba la contratación de servicios ficticios o presentaba facturas presumiblemente superiores al valor real de los servicios prestados. Como resultado, los fondos públicos eran transferidos a sociedades controladas por Torres y Urdangarin. Tampoco cuenta que tras adquirir y reformar la casa de Pedralbes, también conocido como Palacete, crearon Aizoon, y que, según el juez instructor, usó para defraudar a Hacienda.
Tampoco dice la verdad cuando afirma que el trabajo que hacían de consultoría era serio, profesional y riguroso. Muchas instituciones y administraciones manifestaron que eran unos informes copiados de internet, que eran la nada absoluta a precio de oro. Y claro, si a eso le sumamos que eran pocos los que se atrevían a asumir el riesgo de decir "no" a un miembro de la casa real… pues entonces, el éxito para Urdangarin y Torres estaba más que asegurado.

Aunque confiesa y reconoce que hubo errores y que no hubo voluntad de delinquir, que uno de sus mayores defectos es el exceso de confianza y confió demasiado, y califica como error no rodearse de un equipo que velara por sus intereses y la correcta gestión, tampoco cuenta sobre cómo le imputan ni como su estrategia de defensa culpando a Diego Torres, fue el detonante a que se filtrasen numerosos emails personales. ¡Como olvidar aquel email de tan mal gusto en el que se despedía como el duque em-PALMA-do! Sí que cuenta que no se quiere presentar como víctima, pero considera que no hubo ni los delitos ni la intencionalidad que se le quisieron atribuir. Y que podría contar muchas cosas pero no quiere. ¿O quizás no puede o no debe?

Llega una parte crítica con la Casa Real, diciendo que muchas personas presionaron a la Corona, que él era el eslabón más débil, la pieza más fácil de atacar, que actuaron con miedo y precipitación, y que no supieron actuar como una institución serena, valiente y reflexiva. Otra de las cosas que sí que podría contar, porque lo obvia por completo en el libro, y es algo que llama muchísimo la atención, es que en el libro no cuenta el papel de la infanta Cristina en el caso Noos, ni que fue imputada ni juzgada ni posteriormente absuelta, siendo el primer miembro de la Familia Real en sentarse en el banquillo de los acusados, en un juicio donde fueron hasta 550 veces las que contestó "no lo sé", "no lo recuerdo", "no me consta" o "lo desconozco".
Finalmente, el 12 de junio de 2018 se publicó la Sentencia firme del Tribunal Supremo. 729 folios que Iñaki cuenta así: "Me declararon culpable de malversación, prevaricación, fraude a la administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. El Tribunal Supremo ratificó una pena de cinco años y diez meses de prisión, rebajando ligeramente la condena inicial de seis años y tres meses que había impuesto la Audiencia Provincial de Palma. Quiero decirlo con total claridad: no fue una sentencia justa". Por su parte, la infanta Cristina fue absuelta al no poder acreditarse que participara en los delitos fiscales de los que se la acusaba.

Lo que no dice Urdangarín sobre la que fue considerada la sentencia más esperada de los últimos años es que consideraba que Urdangarin utilizó su «privilegiado posicionamiento institucional del que disfrutaba, dada su proximidad a la Jefatura del Estado para ejercer una «presión moral» sobre los funcionarios públicos con el objetivo de conseguir contratos públicos irregulares.
La cuarta parte narra cómo recibe la sentencia, la del ingreso en prisión, la sensación de pánico, la soledad en prisión, la adaptacion, las pequeñas rutinas, la válvula de escape que fue el deporte, las cartas que recibía, los libros que leyó y releyó y lo que estudió y le sirvió para transformarse.
La última parte es "el nuevo Iñaki", que llega con una dura crítica contra la Familia Real: "Al salir, sí que pensé, ingenuamente, que habría algún gesto. Me habría bastado una conversación. Recibir un simple «¿Cómo estás?», o un «Gracias por la discreción», o un «Sentimos haberos dejados solos», o «Has pasado por un infierno y lo has superado, enhorabuena». O incluso algo más práctico: «¿Qué necesitas para arrancar?», «¿Podemos ayudarte en algo en este nuevo comienzo?». Y aunque reconoce que tanto la infanta como sus hijos recibieron ayuda, (no sabemos de quién aunque muchos lo podrán intuir) tuvo la sensación de que para ellos había hecho lo que se esperaba de él.

Cuenta el final con la infanta Cristina, cuandose dieron cuenta que eran más amigos que pareja. «Cerrar una etapa con Cristina y comenzar otra con Ainhoa fue, inevitablemente, uno de los episodios que más controversia generó en nuestras vidas. La aparición de aquellas fotografías en la prensa, antes de que hubiera tenido tiempo de explicar debidamente a mis hijos (con Cristina ya había hablado, pero no con ellos) la situación que estaba atravesando. Mi mala gestión de los tiempos y de la comunicación hizo que el asunto fuera demasiado doloroso para todos».
Seis años después de sentarse en el banquillo se rompió su matrimonio, si no estaba roto ya desde hacía tiempo, y que se aceleró por la publicación de las fotos, que según cuentan, la infanta se enteró el día antes de que salieran a la luz gracias a una llamada de la reina Letizia, aunque se comentó que había sido alguien de su entorno pero no de su familia.
Lo mejor de este capítulo, además de las ganas que tiene de conseguir que la vida le vaya bien con Ainhoa y su nuevo reto profesional, es el amor y la pasión con la que habla de sus hijos. Unos hijos que también han leído el libro, incluso reconoce que fue Miguel quien le animó a escribir este libro.

