
Es evidente la afición de las estrellas de Hollywood por las inyecciones de bótox, un tratamiento rejuvenecedor que en ocasiones altera las facciones del paciente, dejándolas casi sin expresión.
Ese fue el caso de la bella Nicole Kidman, que a sus 45 años ha reconocido que se pasó con la dichosa toxina y que, de hecho, se arrepiente de haber recurrido a él.
Las declaraciones de Kidman, que ahora está interpretando a Grace Kelly en un biopic sobre sobre su figura que dirige Olivier Dahan (La vida en rosa), se han producido en el diario italiano La Repubblica. "No me he hecho cirugía estética, pero sí probé mucho el botox, desafortunadamente".
Es más, reconoce con sinceridad que "ya no lo usaré más" y que ahora, "por fin", se ha "librado de él" y puede de nuevo "empezar a mover la cara y a gesticular con ella".
Kidman puede seguir presumiendo, al fin y al cabo, de una figura privilegiada a sus 45 años, y no hay que recordar su pelo rizado y rojo natural, con el que sedujo a medio Hollywood en los noventa, incluyendo a su hoy exmarido Tom Cruise.
Además, la actriz no fuma y asegura que sigue practicando ejercicio y llevando una vida tan sana como puede. Seguramente con eso es suficiente.