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El mundo por biquini

Irina dice que todo es cuestión de tener seguridad en una misma. Anda y vete para la casa.

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La duquesa de Alba, en agosto de 2009. | Cordon Press

Leo en XL Semanal que Irina Shayk está enamorada de su cuerpo. Y hablando de las mujeres en general dice que todo es cuestión de tener seguridad en una misma. Anda y vete para la casa. A Siberia. Llega el verano y todo son tías buenorras en las revistas y en los periódicos. Qué asco. Por suerte tenemos los aarg del Cuore ("la única revista capaz de subirte la autoestima"). Y, mira, como diría Mario Vaquerizo, hasta que no te hacen uno de esos aarg no eres nadie. Pero hay gente que ni siquiera lo necesita. Yo es llegar el verano y echar de menos a la duquesa de Alba. Hablando de seguridad en una misma.

En el documental Elisabeth Schwarzkopf. A Self Portrait, la soprano alemana recuerda su brillante carrera. La voz se va oyendo a lo largo de la película pero ella no sale. Las imágenes son un magnífico material de archivo. Con 80 años y habiendo sido un bellezón, no quiso aparecer vieja en la pantalla. Daba la razón a Simone de Beauvoir, que en La tercera edad habla de la vejez como una suerte de secreto vergonzoso, un tema prohibido. Cuando el lugar común se convertía en pesadilla a propósito de la duquesa de Alba, lo hacía con la hipérbole ascensoril de Oriana Fallaci y con la frasecita de que se había puesto el mundo por montera. Pero es fácil hacer lo que te dé la gana y ponerte el mundo por fandangos cuando eres la duquesa de Alba. Tiene más mérito contestar a Simone de Beauvoir o a Norberto Bobbio ("El tiempo del viejo es el tiempo del pasado. El viejo vive de recuerdos para los recuerdos") y exhibir la vejez física porque nada de malo hay en ello. Ponerse el mundo por biquini.

Desde agosto de 2009, la estampa de la duquesa de Alba en biquini acompañada de Alfonso Díez fue uno de los clásicos del verano. De agosto de 2013 son aquellas famosas fotos del matrimonio después de haber sido objeto de especulaciones. ¿Crisis? ¿Qué crisis? Tras dos semanas de vacaciones separados, los duques de Alba se reunían en Ibiza. Aunque él se volvió a ir para asistir al funeral de la duquesa de Medinaceli, amiga a la que Cayetana, de 87 años, sobrevivía. Ya de regreso a la isla, Alfonso Díez y su mujer bajaron a la playa. Pasearon por la orilla, Alfonso le ayudó a quitarse el kaftán, estuvieron un rato en las tumbonas bajo una sombrilla y luego, quizá tras haber hecho la digestión, se metieron en el agua. Él, sin quitarse la camiseta, que se tuvo que levantar. Los de Mujeres y hombres y viceversa (y Joaquín Torres) lo hacen para enseñar los abdominales. Alfonso, para no mojársela. Cayetana se quedó en el agua. Al salir, el duque, caballeroso, acudió y besó la mano de la duquesa. Habían pasado cinco años desde que en agosto de 2008 Pepa Jiménez soltó la bomba en Está pasand’: "La Duquesa de Alba tiene un amigo especial, es una persona atractiva, tiene veinticuatro años menos que ella, se llama como uno de sus hijos y es un hombre diez". Nadie la creyó, pero a los pocos días ¡Hola! confirmaba la relación con Cayetana en la portada. La Casa de Alba emitía un comunicado desmintiendo que la Excelentísima Señora estuviera preparando el ajuar, concediendo sólo la "entrañable amistad". La boda, que tendría lugar en octubre, se anunció en agosto de 2011 (todo es posible en agosto).

Tras una ceremonia religiosa presidida por la foto del desaparecido perro Flash (hablemos de símbolos), la duquesa descalza bailó para las masas. Cayetana Fitz-James Stuart. Un autorretrato. Y que se mueran las guapas, jóvenes y buenorras de verano.

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