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El enigma del desnudo de Julia Roberts en 'Pretty Woman'

Julia Roberts ha mantenido idilios con George Clooney, Liam Neeson, y rompió dos veces sus compromisos matrimoniales.

El enigma del desnudo de Julia Roberts en 'Pretty Woman'

Interesante es la vida de Julia Roberts, una de las actrices cinematográficas mejor pagadas en los últimos años, quien a su admirable biografía artística añade capítulos personales que la han unido a muchos de sus compañeros de rodaje. Mujer enamoradiza, que ahora que cumple cincuenta y un años este 28 de octubre parece haber hallado el equilibrio perfecto con su segundo marido, con quien ha tenido tres hijos, dos de ellos mellizos. Es la existencia de una atractiva mujer que la revista People no dudó en considerarla no hace mucho una de las más guapas del mundo.

Nacida en el estado norteamericano de Georgia, Julia Roberts inició su ascenso al estrellato cinematográfico a partir de 1989, gracias a su intervención en Magnolias de acero, película en la que se enamoró fuera del estudio de su compañero de reparto Dylan McDermott. Sería en ella casi una constante lo de prolongar sus escenas sentimentales de sus guiones en la vida real. Y repitió esa experiencia con otros galanes , algunos de ellos apenas conocidos, al menos en España. Sí que hubo algunos de acreditada notoriedad, como George Clooney. Mas, antes de que aconteciera ese ardiente "flirt" Julia Roberts disfrutó de otros amores y éxitos como Pretty Woman.

En su filmografía hay títulos muy taquilleros, pero en la memoria de muchos seguidores de Julia Roberts quedó su interpretación en Pretty Woman, con un personaje que pudiera haberla perjudicado: la de una prostituta en Sunset Bulevard, por la que se siente casualmente atraído un rico hombre de negocios, personificado por Richard Gere. La pasión que se establece entre ambos estuvo planteada en la película en tono de comedia, sin rozar aspectos pornográficos. La sensualidad del personaje encarnado por Julia Roberts la desarrolló la actriz de manera digamos elegante. Para ambos actores fue un trampolín perfecto para aumentar su cotización. Se ha sabido ahora que los guionistas del filme tenían previsto un final diferente al que pudieron ver millones de espectadores, dejando en taquilla alrededor de quinientos millones de dólares. Y era que la mujer acababa siendo víctima de una sobredosis. La factoría Disney, productora de la cinta, determinó que sería más comercial una escena romántica que sellara aquella relación, digamos furtiva. Dos enamorados que el azar había unido por encima de cualquier consideración moralista.

Hubo algo más que el público nunca llegó a conocer. Y es que Pretty Woman contenía imágenes de desnudos, supuestamente de la protagonista, pero que no pertenecían al cuerpo de Julia Roberts, sino de unas actrices que prestaron parte de su cuerpo para aparecer en la película como de aquella. Suponemos que ello figuraba en el contrato firmado

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Shelley Michelle, la "doble" | Archivo

por Julia Roberts. Que aceptaba que las tetas y el culo de sus dobles cedían su figura para las fotos de publicidad de la película, y Shelley Michelle, quien anónimamente aparecía con parte de los atributos físicos de Julia Roberts. Lo que no quita para que sigamos considerando a ésta, juzgándola visualmente por sus imágenes exhibidas en la pantalla y en las revistas, como propietaria de una maravillosa anatomía. Pero las gentes que dominan la industria del cine imponen otros criterios, como los de la anécdota que les hemos servido.

Ese mismo año de Pretty Woman, Julia Roberts había rodado Línea mortal, una fallida producción de la que a ella sólo le quedó el recuerdo compartido con Kiefer Sutherland de un amor que acabó en agua de borrajas. La pareja se enamoró de tal manera que decidieron casarse. Cuando ya se habían repartido las oportunas invitaciones nupciales y los novios iban recibiendo continuamente regalos de boda, a Julia Roberts debió darle "un yuyu" y dijo que no, que ya no se casaba. Suspendieron la ceremonia, Kiefer se quedó con un palmo de narices cuando faltaban tres días para darse el sí. ¿Qué ocurrió? Sencillamente que el golfo de Sutherland "se fue de putas". Enterada su prometida, montó en cólera y no le perdonó semejante fechoría. Con quien sí estuvo casada entre 1993 y 1995 fue con el cantante "country" Lyle Lovett. No funcionó la pareja como esperaban. Julia se concentró en su trabajo. Y logró meritorias interpretaciones en Notting Hill, divertida y romántica comedia rodada en un bonito barrio londinense así conocido, y mucho más tarde también en otro taquillero filme, Novia a la fuga, ya a finales del pasado siglo.

Pero, pese a esos triunfos cinematográficos, Julia Roberts no era una mujer del todo feliz. En 1997 creyó como en otras ocasiones haber hallado el amor que tanto ansiaba. Y comenzó su convivencia con Benjamin Bratt. Cuatro años duró esa relación, pues se cruzó en el camino de la estrella uno de los galanes más deseado por las mujeres en los últimos tiempos, George Clooney. Y se enrolló con él. Benjamin se dio por aludido, lógicamente, y al verse "corneado" dejó el camino libre a la pareja de amantes. Lo de Clooney, seductor sin remedio, duró poco. No era entonces George propicio a un amarre matrimonial, aunque luego una belleza italiana consiguió atraparlo para sí. Y Julia Roberts quedó otra vez compuesta y sin novio. Hasta que rodando The Mexican fijó su mirada en la del cámara, Daniel Moder. Hubo flechazo, casándose en 2002. Tienen tres hijos, los dos primeros mellizos. Viven parte del año en un rancho de Nuevo México y dicen ser felices. Llegado a este punto habrá que resumir lo siguiente; Julia Roberts, millonaria, sigue siendo requerida en el cine americano a sus cincuenta y un años, y como esposa y madre nos da la impresión que, aunque tarde, ha encontrado por fin el equilibrio que le faltaba.

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