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Vicky Martín Berrocal medita si vuelve a casarse (y abandonar España)

La diseñadora de moda sale con el empresario portugués Joao Viegas Soares, divorciado y padre de cuatro hijos.

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La diseñadora de moda sale con el empresario portugués Joao Viegas Soares, divorciado y padre de cuatro hijos.
Vicky Martín Berrocal | Gtres

Vicky Martín Berrocal es una guapa mujer que cumplió cuarenta y siete años cuando comenzaba marzo, en plena pandemia, que a ella le sorprendió en Madrid por sus actuales compromisos televisivos en el nuevo programa Typical Spanish. Preocupada por su hija Alba, que se hallaba en la finca de su padre, Manuel Díaz el Cordobés, afligida por una nueva decepción amorosa con el empresario que parecía iba a casarse con ella. Entre tanto, Vicky también deshoja la margarita acerca de su futuro sentimental con un empresario que le quita el sueño y del que ha dicho "es el hombre de mi vida". Lo malo en esta relación es que ambos viven distanciados por sus respectivas ocupaciones. ¿Dará por fin el salto para celebrar su segunda boda? Todo está en el aire en este tiempo de dudas y esperanzas. Ella, según nos han llegado ecos, está incluso decidida a irse a vivir con su pareja al Algarve luso. O a Lisboa.

Vicky es hija de un ganadero ya fallecido, José Luis Martín Berrocal, que era propietario de la empresa de autobuses La Sepulvedana. Lo ayudó en sus negocios taurinos una vez que cursó estudios de marketing y Ciencias Empresariales. De su madre, que había sido modelo, heredó su afición por los desfiles, los diseños y negocios de la moda. En la etapa en que se ocupaba de las cinco fincas de su progenitor conoció a Manuel Díaz el Cordobés, entonces un esforzado joven al que su madre le había confiado que era hijo de Manuel Benítez, del que usó su apellido cuando se convirtió en novillero, una vez que su primer apoderado lo motejó como Manolo. Aún en su época de aprendiz en los ruedos, conoció a José Luis Martín Berrocal, que se convirtió en su mentor. En un festejo celebrado en Higuera la Real (Badajoz) éste le pidió que brindase la muerte de uno de sus novillos a Vicky, su hija. Manuel Díaz se fijó en los ojos morunos de la guapa andaluza, lanzó su montera al aire para que ella la recogiera, mientras le dirigía un piropo. Desoyendo los consejos de su apoderado, Paco Dorado, que le urgía a no distraerse con nada que lo alejara de sus sueños taurinos, Manuel Díaz inició relaciones sentimentales con Vicky Martín Berrocal (en realidad su segundo apellido es otro pero ella ha preferido ser conocida con los de su padre) y cuatro años después se casaban en Sevilla.

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Manuel y Vicky, en el año 99

Vicky estaba enamoradísima de Manolo, lo admiraba, incluso lo seguía en algunas plazas. Recuerdo que, estando aún solteros, Vicky acudió al hotel donde se vestía él la tarde de su confirmación en la Monumental de las Ventas, 20 de mayo de 1993. Entrevisté al torero, al que Vicky esperaba en un flamante Rolls Royce de su padre. Se fueron juntos camino de la plaza. Una hora después un toro propinaba a Manolo una cornada, por fortuna sólo de pronóstico reservado; cogida que entre gritos presenció su futura esposa. Desde que se casaron, viviendo en un espléndido piso de mil metros cuadrados y tres plantas en pleno centro de Sevilla. Manuel Díaz el Cordobés ya vivía como un millonario, sin serlo todavía. Les nació su hija Alba. Y ya en adelante, la fortuna de aquel desarraigado muchacho fue ascendiendo, en popularidad y dinero, con la única pena de no ser reconocido por su padre. Una decisión judicial, muchos años más tarde, tras analizar el ADN suyo y de Manuel Benítez, se resolvió a favor del primero.

Pero aquel matrimonio naufragó después de cuatro años de vida en común. Quedaron como amigos, al punto de que siempre han seguido en contacto, sobre todo para estar al tanto de la educación de Alba. Se da el caso que siendo Vicky una experta en moda, empresaria de un próspero negocio, ha proporcionado vestidos diseñados por ella para la segunda esposa del torero, Virginia Troconis (con quien se casó en 2004) y la hija de éstos, Triana.

La separación de Vicky y Manolo produjo sobretodo en ella, una gran decepción. No es fácil convivir con un torero, que ha de estar siempre pendiente de su arriesgada profesión. No hubo terceras personas de por medio. Si bien él encontró en la bella venezolana la media naranja que buscaba y la estabilidad sentimental, Vicky, decidida a encontrar también un hombre que la amara, pasó por largas temporadas con su corazón doliente. Los negocios le iban de fábula, se paseaba por algunos programas de televisión demostrando su soltura y simpatía como presentadora y tertuliana. Pero sentíase muy sola. Cuando salía más de un día con alguno, en seguida se disparaban en las revistas del color los consabidos chismes.

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Vicky Martín Berrocal y Joao Viegas por las calles de Madrid

Álvaro Muñoz Escasi, un jinete apuesto, picaflor de buen gusto, fue uno de aquellos fugaces acompañantes. Hasta que hace año y medio Vicky, que había adelgazado veinte kilos y se encontraba en plena forma, atractiva, cada vez más popular tras su paso por MasterChef Celebrity dio en conocer a un caballero portugués, Joao Viegas Soares, quien desde un principio "le hizo tilín". No quiso ella lanzar las campanas al vuelo pero, transcurrido ya ese tiempo, no vacila en saberse por fin enamorada, feliz con el hombre que esperaba para ser su compañero. Llevan, salvo el tiempo del confinamiento, ya viviendo como pareja. Que él le lleve unos años más de diferencia no es motivo alguno para que Vicky confiese que es fácil convivir con el luso. No es un galán de cine, tiene principios de alopecia, cabellos cortos y cenicientos, pero esa condición física nada preocupa a la guapa andaluza, que reparte el lugar de su nacencia y sus primeros pasos entre Huelva y Sevilla.

El señor Viegas Soares es un empresario muy conocido en Lisboa, capital donde ejerció de vicepresidente del Sporting, veterano club de fútbol. Es dueño de varias empresas, edita algunas publicaciones. Está divorciado y es padre de cuatro hijos. De momento no han pensado en la fecha de su boda. Disfrutan de su felicidad aunque no se vean por ahora a diario. La sonrisa que siempre ha exhibido Vicky Martín Berrocal es más amplia que nunca. Sólo tiene la preocupación por su hija, pues aunque Alba ya es independiente, sus vaivenes sentimentales que comparte con Manuel Díaz el Cordobés es asunto que les trae de cabeza a los dos, que siempre han estado muy cerca de ella.

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