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Katy Mikhailova

Una red de pescar y mucha tontería

Vivimos en una era marcada por la tontería y el postureo. Y esto, amigos, solo va a peor.

Vivimos en una era marcada por la tontería y el postureo. Y esto, amigos, solo va a peor.
Úrsula Corberó | Gtres

Qué necesidad hay de desfilar en una alfombra roja como si fuera la noche de Halloween. En los últimos años la elegancia ha empezado a peligrar a niveles bárbaros. La moda se ha convertido en una especie de contenedor estrafalario en el que reinará el que peor vaya. A la noche de los Premios Feroz me remito. Sobre todo en cuanto a la vestimenta masculina. El traje tradicional sabe a poco y, claro, toca reinventarse. Brays Efe por poco se presenta con el chándal del Atleti. Miquel Fernández, por contra, no escatimó en lucir brazo, tatuaje y axilas.

Mientras tanto, las mujeres han defendido mejor la moda en esta gala. Aun pareciéndose su vestido a una red de pescar, Úrsula Corberó brilló el viernes en el Palacio de Vista Alegre. Un escorpión en la espalda de Candela González, también ha llamado la atención. Y Ana Rujas, premiada infinitas veces por La Mesías nos sedujo con un increíble esmoquin negro con capa, dando una lección de elegancia y estilo. Incluso aceptamos el escote de Lola Lolita aunque podamos cuestionar la relevancia de que asista a una gala de cine una influencer. María León también nos conquistó con un look totalmente hollywoodiense con un vestido negro acompañado de una especie de estola de plumas que nos hace viajar al mundo del cabaret y el glamour de la noche.

Con todo ello y más, cabe reflexionar sobre esa subespecie de humanoides que acuden a esta clase de eventos como si de celebrities se tratara. Al final, entre famosos, actores y directores de cine, hay una masa amplia de personas "amigos de…" que acuden como invitados. Personas a las que el cine español les preocupa casi tanto como a ustedes el agujero de la capa de ozono. Y que, por tanto, convierten este tipo de ceremonias en una especie de plataforma para su vanidad, narcisismo y mejora de autoestima. En vez de asistir un viernes a un psicólogo, que no estaría de más, se curan colándose en un photocall en el que no interesan más que a su iPhone para el que posan.

Vivimos en una era marcada por la tontería y el postureo. Y esto, amigos, solo va a peor. Yo esta noche tengo una gala en el Teatro Real pero aún no sé con qué disfrazarme. Se aceptan sugerencias…

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