
Con ochenta y dos años a las espaldas y una nutrida filmografía, Robert De Niro, todavía en activo, es uno de los actores que más dinero ha acumulado en su larga carrera; fortuna que la siempre acreditada revista Forbes estima en quinientos millones de dólares, que él ha sabido diversificar con inversiones variadas. A saber: inmobiliarias, hoteles, restaurantes con la marca Nobu, especializados en comida japonesa, platos sushi, de los que tiene algunos en España…
Por supuesto que en Hollywood existen personajes de la industria cinematográfica que superan con creces el patrimonio de De Niro, a quien la lista millonaria de Forbes estima que posee ¡cinco mil millones de dólares! En su calidad sobre todo de productor con sus películas taquilleras en todo el mundo.
Colegas de Robert De Niro que tengan más dinero que él, está, por ejemplo, Dwayne Johnson, con ochocientos millones. Y menos, Brad Pitt y Tom Cruise, aunque este figura como el que más ha cobrado por una película, ciento trece millones, cuando rodó Top Gun: Maverick, en tanto De Niro solo llega a diez millones por filme.
Lo que está claro es que el actor italo-norteamericano continúa siendo un valor seguro para los productores. Ya, lógicamente, no es el galán que llenaba la pantalla con su atractivo, fotogenia e indiscutible don interpretativo, pero aunque no encabece desde hace unas cuantas temporadas los repartos, su nombre es un imán para llenar los cines.
Lo que le supuso una doble operación dental
Robert De Niro es de los actores que prepara minuciosamente sus papeles. Les vamos a contar lo que hizo en algunas ocasiones para conseguir mayor realismo con sus personajes.
Recordarán muchos aficionados al cine cuando dio vida a un antiguo campeón de boxeo, Jake La Motta, en la película Toro salvaje: engordó veintisiete kilos, que fue perdiendo progresivamente hasta enlazar con otra cinta.
También ganó kilos de más para parecerse al gánster Al Capone en Los intocables. En El Padrino II hablaba correctamente la lengua siciliana. Sencillamente porque se pasó cuatro meses aprendiéndola en aquella isla. Asimismo, se esforzó para tocar el saxofón en New York, New York, recibiendo lecciones de un músico profesional.
Con todos esos sacrificios se sometió a otro más duro para aparecer en Cape Fear: alterar su dentadura. Fue a su dentista, le pidió que descolocara sus dientes y al pedirle la factura hubo de desembolsar cinco mil dólares. Lo peor resultó después, al volver a pedirle al mismo dentista que le arreglara la boca como la tenía al principio, antes de la primera intervención quirúrgica. Esta segunda vez la minuta casi le produjo un yuyu. Ascendía a veinticinco mil dólares.
Como cualquier primer actor, su historial consta de más ocasiones en las que se ha tenido que adaptar a las características de sus personajes. De tipo menor, él que es zurdo, ha evitado servirse de su mano izquierda para usar la contraria.
Tiene una hija transgénero
Robert De Niro ha sido prolífico a la hora de procrear hijos: seis. A los que hay que añadir, simplemente como padre adoptivo, a una niña. Otra de sus descendientes, Airyn, decidió últimamente anunciar en el transcurso de una entrevista que era transgénero. Es decir, se sentía varón y como tal comenzó a someterse a cuantas prescripciones médicas fueron necesarias, y todavía recibe asimismo sesiones psicoanalíticas que refuerzan su convicción masculina.
Por supuesto que Robert De Niro estaba al tanto, desde que Airyn tenía corta edad, de sus inclinaciones: le gustaban juguetes más propios de los chicos que acariciar a una muñeca. Pero hasta hace poco tiempo el actor no había querido manifestar qué pensaba sobre ese cambio sexual. Y lo ha hecho sintiéndose a favor de cuanto haya decidido hacer Airyn, a quien apoya sin ambigüedades de ningún tipo.
Robert De Niro se enamoró de la actriz Toukie Smith, una mujer de color. Con quien tuvo dos hijos: la mencionada Airyn, nacida hace veintinueve años, y su hermano gemelo Julián Henry. Airyn tiene otros cinco hermanos, que vinieron al mundo de sucesivas uniones de su progenitor, Robert De Niro, a saber: en 1976 este se casó con Dianne Abbott, quien aportaba una niña, Drena, de una anterior unión, siendo luego padres de un niño, Raphael.
Aquella relación se mantuvo desde 1989 hasta 1993. En este último año, el gran actor se encamó durante dos años, hasta 1995, con Charmaine Sinclair. Para en 1997 volver a contraer un segundo matrimonio, esta vez con la ex azafata Grace Hightower, con quien permaneció unido hasta 2018. Fueron progenitores de Elliot y Helen. Dos años antes de divorciarse, Robert De Niro, compungido, declaró que Elliot padecía autismo. La tal Grace le armó a su ex un considerable escándalo cuando pidieron el divorcio: ella le reclamaba la mitad de su inmensa fortuna, en tanto Robert le decía que eso era un disparate. Pelearon los abogados de ambos hasta llegar a un acuerdo menos oneroso para el actor.
Y, cuando parecía que De Niro no esperaba una nueva paternidad, sorprendió a todos, siendo octogenario, al anunciar que de su última conquista, Tiffany Chen, había nacido Gia Virginia.
"Amo y apoyo a mi hija"
Con tantos hijos y conociendo su muy activa vida profesional, no ha tenido muchos contactos con ellos. Puede que de todos los citados, con Airyn haya sido más afectivo, al menos desde que ella, y también su madre, airearon la noticia de que era transexual. Robert De Niro hubiera preferido que no se publicara, pero una vez divulgada, no ha eludido sus respuestas a cuantos periodistas se le han acercado para conocer su opinión.
"Amo y apoyo a mi hija". Esa y otras cariñosas, comprensivas frases, se publicaron en Hollywood Reporter. Cuando Airyn las leyó, dijo lo que sigue en las páginas de una revista gay, Them, del movimiento LGBTQ: "Hablé con mi padre recientemente, al principio comentándole que iba a hacerme unos retoques por distintas partes del cuerpo, para sentirme más seguro de mí. Y mi padre me dijo que yo era un chico guapo: "No necesitas hacer nada para cambiarte a ti mismo".
Robert De Niro llegó a acompañarla a la clínica donde Airyn accedió a que le suministraran hormonas de afirmación de género. Y presenció en silencio una sesión de terapia a la que aquella se sometió, la primera entre otras muchas. "Hay que aceptar a un hijo tal como es y hacia dónde decide ir por la vida", expresó algo emocionado Robert. De sus conversaciones con su hija escuchó que lo consideraba un buen padre, y que comprendió que hubiera tomado esa decisión de "salir del armario", un poco tarde, desde luego. "Soy una mujer trans muy interesada en seguir todo lo necesario para sentirme como en casa en mi cuerpo".
Haciendo recuento de su adolescencia y juventud, Airyn revelaba haber sufrido mucho y no solo por ser trans, sino por su físico en sí. En su familia todos eran delgados y ella la única con sobrepeso, y presencia corpulenta. Además, comentaba que "no era suficientemente negra ni suficientemente blanca, demasiado femenina pero no lo suficientemente masculina. Las personas como yo necesitan más apoyo y defensa de la salud mental".
Precisamente por ello quiere dedicarse a una función social: estudia con el objetivo de ser consejera para quienes como ella han de afrontar esa circunstancia sexual que tanto afecta mentalmente a quienes la tienen. Entretanto, no ha desechado ser actriz. Se ha presentado a varios "cástings", aunque no le ha favorecido la suerte. Tampoco ella ha querido escudarse en su apellido: quiere trabajar por sí misma, no por ser hija de Robert De Niro.




