
Año nuevo, rutina nueva… o retomada. Con la llegada de 2026, los propósitos vuelven a cobrar protagonismo tras unas Navidades marcadas por reuniones familiares, sobremesas largas y algún que otro exceso. Entre quienes ya han decidido ponerse manos a la obra está Íñigo Onieva, que ha vuelto a enfundarse la ropa deportiva después de unas fiestas muy especiales junto a Tamara Falcó y sus respectivas familias.
La pareja ha vivido por primera vez la Navidad juntos, compartiendo celebraciones con Isabel Preysler y Carolina Molas, además de otros rostros habituales del entorno familiar como Ana Boyer y Fernando Verdasco. Superado el paréntesis festivo, Onieva ha retomado con disciplina su faceta más atlética, decidido a mantenerse en la línea de un 2025 en el que el deporte fue uno de sus grandes protagonistas.
El empresario no ha dejado que el frío madrileño frene sus entrenamientos. Con temperaturas cercanas a cero grados, salió a correr por los alrededores de la vivienda que comparte con la marquesa de Griñón en el norte de la capital. Tras una sesión previa de estiramientos y calentamiento, completó varios kilómetros luciendo una forma física cuidada y una indumentaria pensada para combatir el invierno.
El deporte, sin embargo, no es el único frente abierto para Íñigo en este inicio de año. Mientras Tamara continúa consolidándose en el mundo de la televisión y la moda, él se encuentra inmerso en la recta final de un nuevo proyecto empresarial: un exclusivo club privado en el barrio de Salamanca dirigido a un público selecto. Su apertura, prevista para las próximas semanas, apunta a convertirse en una de las novedades más comentadas del panorama social madrileño.


