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La gran transformación de Salma y Daniela: las hijas de Joaquín se convierten en estrellas televisivas

La familia más carismática de la televisión española vuelve a hacer las maletas, pero esta vez el choque cultural promete ser de dimensiones épicas. Con el estreno de la segunda temporada de Capitán en Japón, los focos ya no solo apuntan al eterno Joaquín; ahora, todas las miradas se centran en Salma y Daniela. Las hermanas han dejado de ser "las niñas" para convertirse en las coprotagonistas absolutas de una aventura donde la guasa bética se enfrenta a la disciplina nipona. Entre templos milenarios, gastronomía exótica y los constantes "aprietos" de su padre, descubrimos a dos jóvenes que manejan el humor, la naturalidad y el timing televisivo con la maestría de quienes llevan el espectáculo en la sangre.

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Salma y Daniela han crecido rodeadas de cámaras, pero siempre desde la barrera de las redes sociales de sus padres. Con el salto a la televisión en La Penúltima y me voy y ahora con la saga de El Capitán, han demostrado que han heredado el gen del espectáculo. No son solo "hijas de"; tienen un timing cómico natural y una capacidad de réplica que pone en aprietos incluso al mismísimo Joaquín.

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Aunque se llevan poco tiempo, sus roles en el programa están muy marcados: mientras que Daniela, la mayor, suele mostrarse un poco más madura y, a veces, actúa como la voz de la conciencia (o la que pone los ojos en blanco) ante las ocurrencias de su padre, Salma es pura energía y parece haber heredado ese punto de picardía y "guasa" bética más directa. Es muy expresiva y no se calla nada.

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A pesar de la inmensa fortuna y fama de Joaquín, ambos padres han sido muy vocales sobre la importancia de que sus hijas sigan centradas en sus estudios. En esta temporada en Japón, vemos que, aunque disfrutan de los lujos del viaje, mantienen esa humildad de barrio que caracteriza a la familia. Susana Saborido es, en gran medida, la responsable de que la fama no se les suba a la cabeza.

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Fuera de la televisión, las hermanas son referentes de estilo para la Generación Z. Manejan las redes sociales con una naturalidad asombrosa. En sus perfiles (especialmente en TikTok), comparten bailes, trends y momentos de su vida cotidiana que acumulan millones de reproducciones, demostrando que entienden el lenguaje digital mejor que nadie en la familia.

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Esta segunda temporada no es solo un viaje turístico; es un desafío de convivencia. Ver a dos adolescentes (o jóvenes adultas) enfrentarse al choque cultural de Japón —desde la comida cruda hasta las normas de etiqueta estrictas— genera un contenido muy divertido. Las vemos salir de su zona de confort en Sevilla para enfrentarse a un mundo totalmente ajeno.

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Susana Saborido no es la típica madre secundaria. Es el eje de la familia y tiene una relación de mucha complicidad con Salma y Daniela. A menudo se alían las tres contra Joaquín para bromear sobre su "ego" o sus despistes. Esa "alianza femenina" es uno de los puntos fuertes del programa y muestra una relación madre-hijas basada en la confianza y el humor ácido.

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No es fácil ser hijo de una leyenda del fútbol y una colaboradora de televisión. Sin embargo, Salma y Daniela han gestionado la exposición pública sin polémicas. Han sabido filtrar qué parte de su vida privada muestran y qué parte se queda en casa, algo admirable dada la intensidad con la que se vive la fama en España.

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En la casa de los Sánchez Saborido, el humor no es una opción, es el idioma oficial. Las hijas han aprendido a no tomarse nada demasiado en serio. En los episodios en Japón, se ve cómo utilizan la ironía para lidiar con el cansancio del viaje o las situaciones absurdas en las que las mete su padre. En la imagen, durante uno de sus pasos por El Hormiguero donde siempre han mostrado su gran sentido del humor. 

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Aunque por ahora parecen centradas en su formación, el éxito de Capitán en Japón deja claro que ambas tienen un futuro brillante en la televisión o el marketing de influencia si así lo desean. Tienen telegenia, caen bien al público y, lo más importante, resultan auténticas, algo que escasea hoy en día en la pantalla.

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Lo que hace que Salma y Daniela conecten tan bien con la audiencia es que representan a cualquier hija española lidiando con un padre "pesado" o bromista. Muchos espectadores se ven reflejados en sus caras de circunstancias cuando Joaquín hace alguna de las suyas. Esa capacidad de generar empatía es lo que ha convertido a la familia en un fenómeno de audiencias.

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