
Patricia Pérez reapareció este martes en el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3 después de vivir los meses más complicados de su vida. La reconocida presentadora y divulgadora de hábitos saludables ofreció una de sus intervenciones más crudas y honestas, desnudando la realidad que vive junto a su marido, el guionista Luis Canut.
Tras casi dos años de una lucha silenciosa contra las secuelas de una enfermedad devastadora, Patricia no solo relató el dolor de la pérdida de la visión de su marido, sino que dio una lección sobre la transformación del amor y la identidad cuando la salud desaparece de forma súbita, dejando claro que, a pesar de todo, se siente afortunada: "Luis está aquí y eso es lo único que me importa, aunque nuestra vida sea ahora radicalmente distinta".
La historia de Patricia y Luis no es nueva para quienes siguen la actualidad social, pero los detalles revelados ante Sonsoles Ónega añaden una capa de profundidad necesaria sobre lo que significa ser un cuidador y, sobre todo, sobre la aceptación de la discapacidad. Todo comenzó en marzo de 2023, cuando una meningitis criptocócica —una infección severa causada por un hongo que suele atacar al sistema nervioso central— mantuvo a Canut ingresado en el hospital durante más de cuatro meses, gran parte de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Lo que Patricia describió fue el desafío constante de la "nueva vida". La enfermedad dejó secuelas neurológicas de extrema gravedad, siendo la más visible la ceguera total de Luis. "Él no ve nada, no ve ni luz", explicó la presentadora con entereza, detallando que además de la visión, Luis sufrió procesos de desorientación y pérdida de memoria que lo obligaron a redescubrir quién era. "Tu cabeza no es de discapacitado, porque no has nacido discapacitado", reflexionó Patricia, subrayando que su esposo ha tenido que aprender desde cero cuáles son sus nuevos límites.
Durante la charla en Antena 3, Patricia Pérez evitó caer en el victimismo, manteniendo la claridad que la caracteriza incluso al hablar de los momentos más recientes, como la rotura de cadera que Luis sufrió el pasado mes de enero. Narró cómo la ceguera ha reconfigurado su hogar y su cotidianidad, explicando que, aunque él ya no puede ver, ha desarrollado una forma distinta de percibir su entorno. "Hacemos la misma vida", comentó con humor, revelando que Luis a veces bromea sobre su condición diciendo: "Creo que me quedé tuerto", refiriéndose a cómo perdió la visión de forma gradual, primero de un ojo y luego del otro. La presentadora destacó que, a pesar de la oscuridad física, el sentido del humor de su marido y su voluntad de hierro han sido los motores principales. "Yo soy sus ojos, pero él es mi fuerza; hay días que el cansancio me puede, pero lo miro y pienso en todo lo que ha superado", confesó al hablar de su papel como cuidadora.
En estos años Patricia ha sabido transformar su perfil profesional en un testimonio vivo de que la salud es también la capacidad de adaptarse a la adversidad. Al afirmar que Luis "está feliz de estar vivo y eso es una victoria diaria", Pérez lanzó un mensaje potente en una sociedad que a menudo prioriza la funcionalidad sobre la esencia. La entrevista cierra un capítulo de hermetismo para abrir uno de visibilidad y esperanza, donde la ceguera se asume no como un punto final, sino como una nueva condición de una vida que sigue adelante. "Si esto me hubiese pasado a mí, no lloraría, pero como le ha pasado a mi marido...", admitió emocionada, concluyendo que, pese a las cicatrices, "nuestra felicidad ahora tiene otros parámetros, pero es real".



