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Chuck Norris dejó el cine para cuidar de su segunda esposa enferma

Mundial de kárate y rival de Bruce Lee: el intérprete superó el acoso infantil gracias al servicio militar antes de triunfar en Hollywood.

Mundial de kárate y rival de Bruce Lee: el intérprete superó el acoso infantil gracias al servicio militar antes de triunfar en Hollywood.
Chuck Norris | Archivo

Aunque Chuck Norris contaba con ochenta y seis años de vida, nada hacía presagiar que fuera a morir cuando celebraba días atrás su cumpleaños, que compartió en redes sociales con sus muchos admiradores. Pero el jueves, 19 de marzo, tras una sesión de ejercicios físicos con su entrenador, se sintió repentinamente indispuesto. Lo trasladaron a una clínica de Hawái, donde pasaba unas vacaciones. Pocas horas después fallecía.

En la década de los 70 y 80 fue cuando alcanzó su gran popularidad internacional en sus películas de acción, convirtiéndose en campeón mundial de kárate de los pesos medios durante seis veces consecutivas, hasta su retirada en 1974. En el anecdotario de Norris figura que dio clases de artes marciales a Steve McQueen, aquel desaparecido gran actor.

Llevó luego Chuck una vida más tranquila. Por su popularidad rodó varias películas: El furor del dragón, enfrentado a Bruce Lee en el Coliseo de Roma. Allí pudo contemplarse una de las mejores peleas filmadas. Otras fueron Desaparecido en combate e Invasión USA.

Sorprende que Chuck Norris desplegara durante su vida profesional toda suerte de peleas, con el consiguiente riesgo que se supone, cuando de niño, yendo a una escuela de Oklahoma, donde nació, se comportaba con timidez con sus condiscípulos. Puede que porque en su familia no encontró un ambiente apropiado: su padre abandonó el hogar. Y eso lo convirtió en un ser huidizo, con rasgos físicos poco atléticos al que le gastaban bromas y lo que hoy se conoce como bullying, esa despiadada conducta de quienes se aprovechan de los que son muy sensibles y huyen de peleas, pero los acosan con manifiesto desprecio a la dignidad humana. Con el transcurso del tiempo, Chuck Norris pudo vencer aquella debilidad de sus jóvenes años cuando se incorporó a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, que es donde descubrió el Tang Soo Do, conocido arte marcial.

A partir de entonces se convirtió en un luchador profesional. Y de ahí su salto al cine, donde alcanzó su éxito gracias a su personaje en Walker, Texas Ranger, que dada la gran repercusión le supuso continuar con otros filmes encarnando el mismo héroe, tanto en el cine como en la pequeña pantalla. Ese tipo, Cordell Walker, le permitió en ocho temporadas televisivas ser uno de los actores con mayor número de seguidores en los Estados Unidos.

A él se le atribuye la creación de una de las artes marciales de su carrera deportiva, el Chun Kuk Do (el camino universal), que ahora practica uno de sus hijos, Dakota.

Su vida sentimental, pasando de duro de la pantalla a hombre apacible, la compartió durante tres decenios con Dianne Holecheck, quien le dio tres hijos. Luego celebró sus segundos esponsales con la psicóloga Gena O'Kelley, a quien conoció en un restaurante de Dallas, ciudad donde se encontraba rodando Walker, Texas Ranger.

A Chuck le impresionó la presencia de aquella mujer; no en vano, aparte de su carrera universitaria, había sido modelo y mostraba un incuestionable atractivo. Cambiaron impresiones, Chuck alabó la serenidad de Gena O'Kelley y sus valores en el poco rato que estuvieron conversando. Suficiente para que él se enamorara en un corto espacio de tiempo, conviniendo en casarse en 1998. Dos hijos mellizos llenaron de alegría su hogar, un rancho situado en Navasota, estado de Texas. Gena se ocupó también de los tres hijos de Chuck habidos en su primer matrimonio. Y aparte de sus obligaciones de esposa, madre y madrastra, también ejerció de empresaria.

Pero aquellos momentos de felicidad se trastocaron en tristeza a partir de unas pruebas médicas a las que se sometió Gena en un hospital, aquejada de una artritis reumatoide. Cualquiera que se haya sometido a una resonancia magnética experimenta una reacción desagradable al inyectarle un líquido que provoca una sensación de calor interno. No dura mucho la prueba, advirtiéndole previamente al paciente que permanezca inmóvil. También ha de firmar un documento por el posible riesgo al que se somete. Imaginamos que deben ser pocas las incidencias negativas que pudieran producirse. Y eso es lo que le ocurrió a la esposa de Chuck Norris, a la que aquel líquido le produjo una serie de imprevistos, sufriendo una reacción tóxica por el contraste, causa de que permaneciera mucho tiempo en cama, percibiendo insoportables dolores.

Chuck Norris, consciente del estado en el que se hallaba su mujer, se retiró de sus compromisos artísticos para dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de Gena. Día y noche estaba a su lado, a los pies de la cama en la que ella seguía acusando dolores. Y así, poco a poco, fue transcurriendo el tiempo.

Chuck había tenido años atrás algunos problemas serios en su salud, pero no se le volvieron a repetir y puede decirse que a su ya provecta edad se encontraba en perfecta forma, haciendo ejercicios diariamente.

No fue nunca un hombre vanidoso. Y con su esposa cuidó de la Fundación Kickstart Kids, ayudando a jóvenes y niños problemáticos y con enfermedades varias, a la práctica de artes marciales apropiadas.

La muerte de Chuck Norris ha supuesto para su esposa un durísimo golpe. Y el mundo del cine, y de los seguidores de las películas de acción, se siente ahora huérfano con la pérdida de un ídolo que los hizo felices con sus peleas.

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