
La familia Matamoros Flores vive un día feliz y emocionante. Irene, la hija más discreta de Kiko Matamoros y Marián Flores, hermana de Mar Flores, ha contraído matrimonio este sábado 21 de marzo con su pareja, Pedro Romero, después de una larga relación. Una ceremonia que se ha celebrado en la localidad cordobesa de Lucena, concretamente en el Santuario de la Virgen de Araceli, en la que la novia ha llegado acompañada de su padre y padrino, Kiko Matamoros.
Ha sido a la llegada de ambos cuando se ha descubierto el secreto mejor guardado de toda boda: el vestido de la novia. En esta ocasión, la novia ha lucido un delicado y elegante vestido de la diseñadora Claudia Llagostera. Un diseño de cuello cuadrado y mangas abullonadas de tul, encaje en los puños rematado con botones, con el que estaba muy favorecida.
Según adelantó Laura Matamoros, hermana de la novia, el diseño "encaja muchísimo con su estilo", destacando la sencillez que caracteriza a la novia.

Irene, que ha llegado a la ceremonia en un coche descapotable, llevaba como complementos un velo ligero sujeto en un moño bajo y un ramo de liliums blancos. Por su parte, Kiko Matamoros se ha decantado por un chaqué de color azul con raya diplomática en color blanco.

Por su parte, Pedro Romero también se ha decantado por un tradicional chaqué con chaleco en color crudo y corbata burdeos con estampado. Ha llegado del brazo de su madre y madrina, que llevaba un vestido rosa y la tradicional peina y mantilla en color negro.
Una boda a la que no han faltado sus hermanos, Diego Matamoros, vestidod e chaqué azul, que ha llegado en compañía de la mujer de su padre, Marta López Álamo que lucía un vestido de tirantes azul con chal a juego. Por su parte, Laura, ha optado por un vestido fucsia con la falda plisada de Redondo Brand y tocado a juego.
Kiko Matamoros y Marián Flores se separaron cuando Irene era un bebé de pocos meses, lo que provocó que creciera sin la figura paterna. El propio Kiko comentaba que como padre "no he estado a la altura. Quiero pedirle perdón. El tiempo es irrecuperable", reconocía. Aún así, en el día más importante para su hija, no ha dudado en acompañarla hasta el altar.
