
La guerra mediática ha dado un giro de 180 grados con una protagonista inesperada que ha decidido romper su silencio para defender, contra todo pronóstico, a Rocío Carrasco. María José Campanario ha lanzado un ataque frontal y sin precedentes contra Telecinco y, de manera muy específica, contra Rosa Benito. El origen de este inesperado ataque es la última entrevista de la exmujer de Amador Mohedano en el programa ¡De Viernes!, donde Benito puso de manifiesto el papel de Rocío Carrasco como madre, asegurando que "no ejerció" como tal y cuestionando nuevamente la veracidad de su testimonio en la famosa docuserie.
La reacción de la odontóloga no se ha hecho esperar, utilizando sus plataformas digitales para calificar de "deleznable" la actitud de Rosa Benito. Lo más sorprendente de este asunto no es solo la contundencia del insulto, sino el contexto de empatía que Campanario ha mostrado hacia Rocío Carrasco. María José, que no olvida lo que se ha dicho sobre ella en Telecinco a lo largo de los años, parece haber encontrado un punto de unión con la hija de la Más Grande. En su mensaje, la mujer de Jesulín de Ubrique ha recriminado a Benito que se atreva a juzgar la maternidad ajena cuando ella misma ha participado activamente en la exposición de las miserias familiares por beneficios económicos, subrayando la hipocresía que, a su juicio, impera en los platós de Telecinco.
¿Justicia u oportunismo?
Este enfrentamiento no solo tiene un trasfondo personal, sino también una clara lectura de estrategia televisiva y guerra de audiencias. María José Campanario es actualmente una de las estrellas de El Desafío, el programa de Antena 3 que lidera con solvencia las noches de los viernes. Casualmente, el espacio donde Rosa Benito realizó sus polémicas declaraciones es la competencia directa de Atresmedia en esa misma franja horaria. Con su ataque, Campanario no solo defiende a una mujer que considera injustamente tratada, sino que también señala directamente al formato que intenta arrebatarle el liderazgo a su programa, evidenciando una fractura total con el modelo de televisión que representa Mediaset.
La coherencia y el oportunismo de Campanario también se ha puesto en entredicho al señalar el "silencio cómplice" de figuras como Terelu Campos. Se le reprocha que exija valentía ajena cuando ella misma ha guardado un silencio hermético en momentos clave de la historia mediática de este país, rompiéndolo únicamente cuando le ha resultado beneficioso profesional o personalmente. En lugar de una defensa desinteresada, sus detractores ven en esta maniobra un intento de limpiar su imagen pública y posicionarse en el bando "correcto" de la historia, justo cuando su presencia en la televisión generalista vuelve a ser habitual y así intentar que se borren los capítulos de su vida más controvertidos.
El apoyo de Campanario a Rocío Carrasco supone un crossover inesperado en la historia de la prensa del corazón, uniendo a dos figuras que, aunque de órbitas distintas, han compartido el mismo enemigo mediático durante más de veinte años: Telecinco y más concretamente La Fábrica de la Tele —aunque más tarde Rocío Carrasco se aliase con ellos—. Al señalar que "lo que ha dicho Rosa Benito es lo mínimo que merece tras haber puesto a parir a toda mi familia", María José deja claro que no ha olvidado los años de ataques recibidos y que, en esta nueva etapa de su vida, no piensa permitir que se sigan utilizando viejas narrativas "para atacar a las mujeres" desde la misma ventana televisiva que ella hoy dice repudiar.

