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María Pombo confiesa un "robo" en el supermercado

La creadora de contenido madrileña desvela con humor el divertido descuido por el que se llevó un artículo sin abonar de una gran superficie.

Europa Press

La influencer María Pombo ha confesado a sus millones de seguidores en Instagram una anécdota inesperada y surrealista por un error. El despiste en un supermercado ha terminado en un pequeño e involuntario hurto.

Pombo ha explicado entre risas que mientras cargaba varios cartones de bebida de coco, se guardó tres 'lip liner' en el bolsillo y salió del establecimiento sin darse cuenta de que no los había pagado.

"Total, que los he robado", comentó en tono desenfadado, asegurando de inmediato que acababa de regresar para abonarlos y evitar así volver a tropezar con la misma piedra: "He tenido que volver y decir: 'Perdona, he robado tres lip liner, vengo a pagarlos'"

Un amargo antecedente a los 15 años

Este descuido sirvió a la empresaria como excusa para echar la vista atrás y recordar un episodio de su juventud al otro lado del Atlántico que le dejó una lección imborrable: "Una vez robé un zumo de naranja y una caja de sushi con 15 años en la otra punta del mundo y acabé haciendo trabajos sociales durante meses antes de ir al colegio", reveló Pombo en sus stories.

El incidente ocurrió durante un curso escolar en Michigan (Estados Unidos), donde la adolescente se trasladó para "aprender inglés y espabilar". La inflluencer ha relatado varias ocasiones el incidente, la idea surgió por las prisas, estaba en un supermercado con una amiga, había mucha cola y no querían perder el autobús de vuelta, por lo que decidieron guardar los productos en la mochila.

Sin embargo, la maniobra no salió como esperaban. Al salir, la policía las interceptó y las trasladó a comisaría tras avisar a su familia de acogida en EE. UU.. Como consecuencia, una jueza le impuso varios meses de trabajos comunitarios, durante meses, la joven tuvo que ir a las 6:00 de la mañana a limpiar la nieve de las aceras y quitar grafitis antes de entrar a clase.

Aquella sanción impuesta durante su adolescencia fue, en sus propias palabras, una "experiencia más que suficiente para no reincidir".

Está claro que aquel castigo juvenil cumplió de sobra su función disuasoria.

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