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Ruth Lorenzo, décimo puesto en Eurovision 2014

La cantante murciana Ruth Lorenzo vuelve a meter a España en los diez primeros puestos de Eurovision.

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"Es una diva, con barba pero una auténtica diva". Orgullosa de representar a España, en el rostro de Ruth Lorenzo no había asomo alguno de derrota tras los resultados finales de Eurovision. Al contrario, la murciana aplaudió la incontestable victoria de la Conchita austriaca, aka "la mujer barbuda", y parecía ver el vaso mucho más lleno que un aburrido José María Íñigo. "He igualado a mi gran amiga Pastora Soler", recordó al veterano presentador, que no levantó cabeza durante toda la retransmisión. Entre Pastora y ella, el antepenúltimo puesto de El Sueño de Morfeo, una cabezada de la que nadie quiere acordarse.

El premio a Rise like a Phoenix, de Conchita Wurst, un descarte pegadizo de los títulos de cualquier filme de James Bond (de los de Pierce Brosnan, de los antiguos) fue efectivamente lo más destacado de una edición aburrida y larga. Eso, y los abucheos a Rusia siempre que hubo ocasión, por la tensa situación con Ucrania. En lo que respecta a España, Eurovision es ya como subirse a casa muebles de la calle, algo en ese misterioso territorio común entre lo moderno y lo carca. Porque de alguna manera, lo que marca tendencia es sentarse a verlo para criticarlo después. Eso es moderno, eso mola. Pero en lo más profundo de su ser, y en su apología del pop facilón, incluso los "haters" de internet albergan la esperanza secreta de entregarse a un buen espectáculo. Lo mejor en este sentido fue un alucinante decorado de aluminio, cristal, acero y centenares de luces led y proyectores, un astillero rehabilitado como escenario de última generación. Pero al final, un Cadillac sin motor.

En lo que respecta a Lorenzo, su posición final repitió lo que anticipaban las apuestas con una escenografía desnuda, un vestido mejorable -hubo problemas de última hora con el inicial- pero una interpretación y potencia encomiables. Como su amiga Pastora, mereció mejor suerte en un festival que se esfuerza en distanciarse de la imagen grotesca de años anteriores a base de baladas románticas. De momento, al menos en nuestras fronteras, todavía tiene al chikilicuatre subido a sus hombros y sacudiéndose la caspa. Lorenzo obtuvo votos de 17 de los 37 países e igualó la posición obtenida en las ediciones de 2004 y 2012, un resultado digno que mete a España de cabeza en el "top ten" de países, de donde nunca -vistos los contrincantes- debió salir.

Pese a los esfuerzos de algunos (Bielorrusia y, de nuevo, Rusia, trataron de censurar a Conchita) la entrañable mujer con barba se hizo con un triunfo incontestable. Seguida de cerca por los toques "country" de los holandeses "The Common Linnets", y la balada sueca de Sanna Nielsen, el triunfo de Tom Neuwirth (ese es su verdadero nombre) no parecía tan claro hasta los últimos ensayos y clasificaciones. En cuarto lugar se quedó Armenia, la gran favorita hasta hace unos días, cuando empezó a perder fuerza en los pronósticos tras unas últimas actuaciones mediocres, y de Hungría, otra de las bien colocadas a priori. Por cierto, no nos olvidamos del incómodo silencio en la votación de España, a la chica debió fundírsele el teleprompter.

En lo que respecta a Ruth Lorenzo, ella tenía una carrera antes y la tendrá después. Ahora, con todas las dudas despejadas y sin que nuestro entusiasmo llegara jamás a despegar, nos podemos ir a la cama. E Íñigo, también.

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