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Mantis rebuznadores

En 1982, Trueba tiró un cubo de agua al crítico Diego Galán en el Festival de San Sebastián. Ahora asegura que no se siente español.

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Fernando Trueba | Cordon Press

En 1982, el mismo año en que Gloria Swanson no apareció pero Joan Fontaine, sí, Fernando Trueba tiró un cubo de agua al crítico Diego Galán en el Festival de San Sebastián. No le había gustado lo que había escrito días antes en El País sobre Mientras el cuerpo aguante, el documental dedicado a Chicho Sánchez Ferlosio. Antes de echarle el agua, según contaba el propio diario, le dijo: "Para que veas que no te guardo rencor". Diego Galán no se inmutó y el fotógrafo que acompañaba a Trueba (los intelectuales también hacen montajes) no obtuvo gran cosa. "¿Qué pasa, no reaccionas?". Galán explicó después que sus opiniones sobre la película coincidían con las de otros críticos y que seguramente lo único que buscaba Trueba era publicidad y coaccionar a los informadores. Haro Tecglen recordó que durante años Trueba había sido crítico de cine en El País y fue fundador de la revista Casablanca, que publicaba críticas de cine. Y, sobre todo, escribió Haro que Trueba estaba arrastrado "por una corriente que antes llevaba a los intelectuales a pedir la libertad y ahora a negarla cuando ellos mismos son objeto de la crítica".

Años después, Diego Galán recordaba que él sólo dijo que Mientras el cuerpo aguante era una película más apta para la televisión. "Después he hablado varias veces con Trueba, sobre todo porque averiguamos que muchos de los que se habían solidarizado con uno también lo hicieron con el otro y ese descubrimiento nos llenó de estupor".

Y otra vez en el Festival de San Sebastián ha sido donde el director, al recibir el Premio Nacional de Cinematografía, ha asegurado que no se siente español, que aborrece las identidades. "Nunca me he sentido español, ni cinco minutos de mi vida". Y el pijo Íñigo Méndez de Vigo, que tenía preparado un panegírico, se lo guardó. Que haya puesto de los nervios a tanta gente que me cae mal, me alegra. Pero no sentirse español es tan tonto como no sentirse el pulso. Otra cosa es sentirse henchido de orgullo por serlo. Yo prefiero sentirme española que sentirme hinchada. Para algo que no engorda… Ahora, que se guarden las banderas y no se las pongan como toallas. Pero Diego Galán tenía toda la razón, se trata de llamar la atención. ¿O ir a Estados Unidos a soltar que no cree en Dios sino en Billy Wilder es ser discreto? Claro que lo decía a un auditorio progre y cinéfilo. Y claro que Billy Wilder es Dios.

Fernando Trueba, volviendo al episodio de Diego Galán, ha tenido suerte de no trabajar en EE UU (Two Much no cuenta). Si llega a ser americano habría sido una presa fácil para el crítico John Simon, al que le encantaba describir a la gente por su aspecto físico. De Kathleen Turner (la voz también es física) escribió que era una mantis rebuznadora. De Barbra Streisand, que su nariz despejaba la pantalla gigante de este a oeste, que la atravesaba de norte a sur, que zigzagueaba por el horizonte como un carnoso rayo. De Wallace Shawn sentenció que era antiestético. Y Carol Burnett mandó una carta a Time Magazine respondiendo a un ataque a Liza Minnelli, cuya cara Simon había comparado con la de un perro (con la de un Beagle, para ser concretos). Ignacio Ruiz-Quintano es más ocurrente (de Junqueras ha escrito que no lleva armas pero que mira apuntando), aunque seguro que a Simon se le habría ocurrido algo.

Pero qué demonios, como tuiteó el otro día Philmore A. Mellows a propósito de la que le está cayendo a Trueba, "¿cuándo ha sido necesario en España respetar a quien te paga?".

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