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Así es La Candelaria, el barrio más antiguo de Bogotá

Reflejo de la transformación que ha vivido Colombia durante los últimos años, las calles de La Candelaria disfrutan hoy de una segunda oportunidad. Desde que el español Gonzalo Jiménez de Quesada fundara Bogotá en el año 1538, la capital sudamericana ha vivido sucesos de todo tipo y condición: desde el ‘Bogotazo’ de 1948 hasta las heridas de las Farc y el florecer turístico tras la firma del Tratado de Paz de 2016.

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La Candelaria ha tatuado sobre el hormigón bogotano la mayor colección de arte urbano de Colombia. Grupos artísticos como APC diseñan murales en función de los deseos de sus mecenas. En el caso de este restaurante, los gatos fueron el tema central. 

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El polémico asesinato del joven Diego Felipe Becerra por parte de la policía colombiana en el año 2011 desató una serie de protestas que lograron cambiar la legislación en torno al mundo del graffiti y del muralismo. En el incidente, la policía confundió al grafitero de dieciséis años con un ladrón. La actividad grafitera ha sido descriminalizada, aunque sigue siendo ilegal. De carácter juvenil y universitario, La Candelaria es hoy uno de los barrios más vibrantes de Bogotá.

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Bogotá City Tours organiza circuitos guiados gratuitos que recorren los murales más importantes de La Candelaria. El tour comienza en el Parque de los Periodistas todos los días a las 10h a.m. y a las 14h p.m.

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La calle del Embudo engulle al visitante en un colorido entorno empedrado que se estrecha conforme avanza su recorrido. 

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La chicha es la especialidad en las tabernas de la calle del Embudo. Consiste en una antigua bebida alcohólica procedente de los Andes que se elabora a base de maíz fermentado.

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Para crear el efecto Van Gogh de este mural llamado ‘Cometas’, su autora —que firma con el nombre de ‘Bastardilla’— reconoce que no empleó aerosoles ni pinceles en la técnica, sino escobillas de baño. El porcentaje de mujeres que se dedican al muralismo en Bogotá es muy inferior al de hombres. Sus diseños proponen nuevas temáticas en la escena artística de La Candelaria.

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El mural más famoso de Bogotá también se encuentra en la calle del Embudo. El retrato representa a una mujer de la tribu Kuna que tampoco se libra del vandalismo grafitero. Es importante entender las principales diferencias entre el muralismo y el graffiti: mientras el primero persigue un objetivo artístico y estético o social, en la esencia del segundo está destacar la egolatría del autor a través de su firma. Por eso, muchos grafiteros no respetan otros murales. La expresión de la mirada de la mujer indígena Kuna y los detalles de su ‘mula’, la pieza textil que cubre su cabeza, son los elementos más especiales de esta obra del artista Carlos Trilleras.

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Creado por las manos de cuatro artistas, ‘Reivindicaciones’ representa uno de los murales de temática social más importantes de todo el recorrido. Cada personaje pretende dar voz a colectivos que normalmente no la tienen.

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Desde que el muralismo ha tomado las calles de Bogotá, la imagen del color gris tan característico de sus viviendas se ha transformado en otra realidad alegre y colorida. Algunos mecenas emplean parte del presupuesto de los murales en el uso de materiales ‘antigraffiti’ que facilitan su borrad.

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Algunos murales de La Candelaria homenajean a personas ‘anónimas’, pero conocidas por ganarse la vida en las calles de la ciudad. El muralismo se extiende más allá de La Candelaria. Tanto es así, que hoy en día Bogotá es considerada la capital del arte urbano de todo Sudamérica.

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