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Katy Mikhailova

Titanes del lujo

El lujo es un intangible que se siente pero no se ve. Lo que sí se ve son las cifras de negocio que mueve.

Katy Mikhailova
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El lujo es un intangible que se siente pero no se ve. Lo que sí se ve son las cifras de negocio que mueve.
Una tienda de Louis Vuitton | Archivo

Por mucho que los románticos traten de teorizar sobre la idea abstracta de que el lujo es una experiencia, es un bien intangible y es algo que se siente pero que no se ve; al final, lo único que es objetivo y evidente son las cifras de negocio.

Y es que el grupo por antonomasia que copa el primer puesto por facturación es el conglomerado francés LVMH, propietario de firmas como Louis Vuitton, Loewe, Fendi, Pucci, Donna Karan, entre otras marcas de moda; así como de firmas de champán como Moët Chandon, Veuve Clicquot, Dom Pérignon, etc; también posee el grupo firmas de relojes como Tag Heuer, Bulgari, y algunas más; perfumería y algunos otros sectores. Con todo esto y más, aun con hambre de no haber podido conseguir Gucci para que formara parte de su conglomerado, la empresa presidida por Arnault factura un total de 14.604 millones de euros, según el informe que ha dado a conocer Deloitte.

Ya, por debajo de Louis Vuitton Moët Hennessy, casi abarcando la mitad de su facturación anual, aparece Richemont. La compañía suiza controla los relojes y las joyas de Cartier, Piaget y otras tantas más firmas de relojes no solo suizos sino también alemanes, franceses e incluso americanos, como es el caso de la joint venture que mantiene con Ralph Lauren en la producción de tales productos, manteniendo ambas compañías el 50% de relojes y joyería bajo la enseña americana. También controlan la marca de moda Chloè, e incluso están presentes en el mercado de las armas pues James Purdey & Sons también está integrado en el grupo suizo. Con todos estos nombres y otros tantos más no mencionados, la compañía alcanza algo más de la mitad de la facturación de LVMH, ocupando por tanto el segundo puesto y llegando a facturar un total de 8.763 millones de euros.

Y el tercer puesto debería haber sido para el grupo francés Pinault Printemps Redoute, PPR. Pero el plan de desinversiones, del que escribí hace unas semanas fue el culpable, en parte, de situar al grupo en el sexto puesto, por detrás de Estée Lauder, Luxottica y Swatch, según Deloitte.

Así, la americana Estée Lauder, que consigue el tercer puesto, alcanza los 7.343 millones de euros. Después, por orden descendente: la italiana Luxottica en cuarto lugar, a la que sigue la suiza Swatch, Kering y L’Oreal en séptimo lugar; el octavo puesto es para Ralph Lauren; noveno, para el grupo japonés Shiseido cada vez más de moda en Europa, gracias a sus cosméticos que promete pieles de porcelana a lo Geisha; y en el décimo puesto se sitúa Rolex.

La lista de la consultora compuesta por un total de 75 gigantes del lujo, cuenta con varias empresas españolas. En el puesto 22 está la multinacional catalana Puig, cuyas ventas alcanzan 1.460 millones de euros, posicionada en el ranking por detrás de Burberry y Hugo Boss. También, en el puesto 62, está presente Textil Lonia propietaria de enseñas como CH –licencia de Carolina Herrera en España– y Purificación García, cuya cifra de negocio ronda en los 217 millones de euros; y en el 73 está el grupo Festina Lotus, alcanzando los 141 millones de euros.

Una vez más, en el lujo España se queda atrás. Los países que lideran este mercado son Francia –gracias a los conglomerados antes mencionados, así como a marcas como Hermès, Dior, Chopard, Chanel–, Italia y Estados Unidos, y en la industria de la relojería, destacaría Suiza. Aunque siempre nos quedará Amancio…

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