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Katy Mikhailova

Generación Pitbull

La moda en el reguetón no cambia. Desde el 2000 se impuso en España de manera definitiva el Chonismo a través de la estética de esta "música".

Katy Mikhailova
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La moda en el reguetón no cambia. Desde el 2000 se impuso en España de manera definitiva el Chonismo a través de la estética de esta "música".
El cantante Pitbull | Cordon Press

La moda en el reguetón no cambia. Desde el 2000 que se impuso en España de manera definitiva hasta la actualidad, el Chonismo representado a través de la estética de esta "música" -¿se puede llamar así?- permanece intacto. A las que escuchan día y noche reguetón las reconoces por llevar shorts cortos, tan cortos tan cortos tan cortos, que no se sabe bien si es un cinturón o la cinta-diadema de tela que utiliza Bale en algunos partidos: tops o en su defecto camiseta robada a tu hermana de 10 años para enseñar ombliguito y marcar pechito. ¿En los pies? Da lo mismo. Pueden valer unas zapatillas de deporte, unas bambas, unas plataformas o unos tacones. Se agradece si al look lo completan unos pendientes de aro gruesos en colorines, algún tatuaje feo y en una zona bien visible, así como maquillaje en exceso.

Ya está usted lista si quería formar parte del clan. Ahora cante conmigo: "me lo paró, me lo paró". Puede salir a la calle y pedir un taxi, y soñar por momentos que reaparece en el magistral videoclip del hit de este verano de la famosa canción del "Taxi" de Osmani García y Pitbull. Por cierto, ¿alguien sabe porqué Pitbull no está en el vídeo?

Da la casualidad que la semana pasada un periodista de El País se centraba en traducir el texto de la canción, ese otro mensaje encubierto. Francamente no hay mucho que traducir y decodificar: miren el clip sin sonido y juzguen.

No hay que llevarse tampoco las manos a cabeza al descubrir que cuando la canción dice "ella hase vino" en realidad dicen "ella se vino". Todos sabemos el origen y la connotación sexual de este género llamado reguetón, a caballo entre el rap y la música latina de toda la vida.

Yo formo parte de esta Generación Pitbull, aunque sería quizá más correcto llamarla Generación Don Omar con aquel famoso "Dale, don Dale" o "Baila Morena". Tenía por aquel entonces unos 12 ó 13 años y lo bailaba como si no hubiera un mañana. Era una adolescente. ¿Se puede entender, no?

Música estúpida, vacía, sin sentido, vulgar, grotesca, soez, primitiva… ¿paro, no? Pero tremendamente pegadiza e inspiradora para quemar calorías moviendo las lorzas y los michelines. Sin embargo, ¿saben qué pasa? Que de lo estúpida que es la canción del "Taxi" que hasta me parece genial. La mente se despeja. De hecho, creo que me voy a poner unos pendientes de aro, uno microshorts y me voy a hacer running. Y si me canso: pararé un taxi.

Directora y presentadora de esModa y colaboradora de Es la Noche.

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