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Katy Mikhailova

La bata del imperio

Nunca algo tan sencillo ha podido tener un significado así. Hablamos de la bata, cuyas posibilidades vio por primera vez Amancio Ortega.

Katy Mikhailova
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Nunca algo tan sencillo ha podido tener un significado así. Hablamos de la bata, cuyas posibilidades vio por primera vez Amancio Ortega.
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Un simple bata. Color rojo. De boatiné. 97 pesetas. Corría el año 1963. La Coruña. La demanda de esta prenda era muy importante: las amas de casa la necesitaban. GOA era el nombre de la sociedad que llevaba la empresa responsable de esta bata: la bata.

Nunca una prenda tan simple y llana podría tener un significado como el que tiene, hoy más que nunca de actualidad. Y es que 100 objetos que representan diversas etapas relevantes de la historia de la región, en una exposición, acoge esta simbólica pieza. Bajo el título ‘Galicia 100’, el Consello de Cultura Galega rinde homenaje a la famosa bata de boatiné con esta exposición.

Siendo menor de edad, un niño llamado Amancio encontró trabajo en una camisería llamada Gala. Su trabajo consistía en realizar recados. Este trabajo fue el primer contacto del magnate con la industria textil.

Amancio nació un 28 de marzo del 36, a 4 días de estallar la Guerra Civil. Su padre, montador de enclavamientos, desempeñaba esta difícil labor en Busdongo de Arbás durante la República. Y, tras la guerra civil, solicitó su traslado a Tolosa. Una vez en La Coruña, la familia de Amancio se instaló en unas viviendas destinadas precisamente a los empleados de Renfe.

En el célebre libro de mi amiga Covadonga O’Shea -de las pocas que han tenido acceso a poder entrevistar a Amancio- se recoge una serie de declaraciones de lo más impactantes y curiosos.

"Una tarde al salir de la escuela fui con mi madre a una tienda a comprar comida. (...). La tienda en la que entramos era uno de aquellos ultramarinos de la época, con un mostrador alto, tan alto que yo no veía a quién hablaba con mi madre, pero le escuché algo que, pese al tiempo transcurrido, jamás he olvidado: Señora Josefa, lo siento mucho, pero ya no le puedo fiar más dinero." Estas palabras, transcritas en el libro de la que fue una de las fundadoras de la revista Telva, aquellas vivencias del joven Amancio le "dejaron destrozado" y es posible que fuera la razón por la cual se propusiera sacar adelante a su familia.

Amancio destaca la bondad, en aquel encuentro con Covadonga, y revela que la ha heredado de su madre. "Gracias a ella -su madre- no tengo un solo mal recuerdo de niño. Me hacía feliz. La madre es la clave de una familia", recoge Covadonga.

Amancio dejó la escuela, por voluntad propia, con tan sólo 11 años, a pesar de tener un futuro incierto sin saber cuál iba a ser su profesión. "De niño sentí mucho los desprecios", afirmaba Amancio en el libro Así es Amancio Ortega. "La autocomplacencia es lo peor si quieres conseguir algo importante. Hay que tener siempre un afán de superación y una constante capacidad crítica", añadía.

Ideas que ha aplicado a Inditex, al hacerse cargo la empresa de todas las fases que un modelo de negocio textil necesita: creación, confección, distribución y venta al consumidor.

Después de la camisería, Amancio estuvo en contacto directo con la confección de la ropa, vendiendo trajes y corbatas en La Maja. Ahí conoció a la que fue su primera esposa, Rosalía Mera.

Años después, en los 60, ya con las batas de boatiné, el éxito del empresario, hoy el segundo hombre más rico del mundo según Forbes, residía en analizar minuciosamente la demanda de sus clientes, algo que aprendió en Gala y la recopilación de una importante agenda de proveedores de moda que fue adquiriendo durante su etapa en La Maja. "A menos intermediarios, mejor funciona un negocio textil" fue una de las muchas lecciones que aprendió.

Tal como detalla David Martínez en Zara. Visión y estrategia de Amancio Ortega, "Amancio Ortega vio en esta prenda -la bata de boatiné- una necesidad social, como si se tratara de un ‘uniforme’ de trabajo". Esta prenda estaba confeccionada en un tejido acolchado relleno de guata, y tenía como principal objetivo proteger a la mujer del frío.

La empresa GOA llegó a contratar unos 500 empleados, tal como recoge Martínez, y se hizo responsable de las labores de aprovisionamiento y distribución, así como de la parte de diseño y confección. La empresa iba paulatinamente acabando con la competencia en la ciudad, llegando a la etapa de contar con la tienda física cuando aún tenía 27 años. Doce años después, llegaba el primer Zara en A Coruña, en la Calle Torreiro, ubicada en la acera contraria a los famosos Almacenes Barros, que hoy son historia.

He de recordar, como escribí en 2012 en otra columna para este medio, Zara es el nombre que elige de la película Zorba el griego. El nombre Zorba le fascinó, ya que además se sintió reflejado con este personaje. Sin embargo, no podía tener los derechos de propiedad intelectual de dicho nombre y, haciendo una serie de cambios en los que predominara la letra a, dio con Zara. Además, zara significa maíz para los pobladores precolombinos del continente americano-.

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