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Katy Mikhailova

Es tiempo de costillas

Instagram es el catalizador de nuevas tendencias. Incluso las más estúpidas y, en muchos casos, peligrosas.

Katy Mikhailova
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Instagram es el catalizador de nuevas tendencias. Incluso las más estúpidas y, en muchos casos, peligrosas.
La moda "thinspiration" | Instagram

Todo pasa por Instagram. Cual catalizador de tendencias, indica la última trending stupid del momento. Y es que, al buen tiempo, foto-kini -instantánea de la blogger de turno en bikini-. Y, aunque haya un factor universal que prevalece en todas estas fotos que alcanzan miles y miles de ‘likes’, el estilo varía.

El año pasado se llevaba el ‘thig gap’: hueco entre los muslos de las piernas. Un efecto que sólo se conseguía por la extrema delgadez o la constitución de cada una -pues depende mucho de la disposición de los huesos y los músculos-. También esta tendencia coincidió con el famoso ‘ab rack’, que no es más que esa línea vertical que atraviesa el abdomen en la parte superior del vientre; esa "línea" pronunciada entre costilla y costilla, que no es otra cosa que la consecuencia de la musculatura natural de cada una. Lo peligroso de este asunto son las muchas lesiones abdominales que se pueden producir, terminando en el quirófano, tal como indican numerosos expertos. Las graciosas ‘piernas hot-dog’ o ‘piernas salchicha’ era otra de las costumbres de ver en redes; el ‘bikini bridge’ que representa el puente sobre el vientre cóncavo, entre los huesos de las caderas, fruto de la hiperdelgadez de una mujer.

Ahora es el turno de la ‘thinspiration’: "inspiracion -inspiration- en la delgadez -thin-". Marcar costillas, hablando en plata. ¿Cómo? Aguantar la respiración es un método muy fiable para conseguir la pose y la foto deseada. Arquear la espalda ayuda bastante. Todo ello acompañado de un entorno de lujo, si es posible.

Modas más que peligrosas, cuyas víctimas son nuestros millennials más frágiles y con una profunda pérdida de identidad. Después llegan las enfermedades. No olvidemos que las chicas normalitas, o las que tienen algún kilito de más, por más que contengan la respiración y experimenten con poses raras, no van a conseguir mostrar las costillas como algo sexy y bonito. Y empiezan las dietas: las milagro, las macrobióticas y las de pasar hambre, que terminan por desarrollar una profunda y triste enfermedad mental que afecta irremediablemente al cuerpo y a la salud.

Las influencers tampoco son las responsables. En los últimos meses llevo teorizando sobre la moda de las curvas, la imperante aparición de los culos-Kardashián y otras tantas maneras de hacer apología de que la hiperdelgadez no es lo más "cool". Pero las seguimos prefiriendo delgadas. Esa es la triste realidad que prevalece en el imaginario social colectivo occidental. Y tampoco la solución está en que las influencers delgadas engorden o dejen de sacarse fotos en bikinis con poses extrañas.

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