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Katy Mikhailova

Transeconómicos y doblemente sostenibles

Se celebra en Madrid la Circular Sustainable Fashion Week Madrid. La pregunta es dónde acaba el marketing para dar paso a la verdadera solidaridad con el ecosistema. 

Katy Mikhailova
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Se celebra en Madrid la Circular Sustainable Fashion Week Madrid.  La pregunta es dónde acaba el marketing para dar paso a la verdadera solidaridad con el ecosistema. 
Greta Thunberg | Twitter

Por quinto año consecutivo se celebra en Madrid la Circular Sustainable Fashion Week Madrid desde el próximo 1 de febrero hasta el 15 (dos semanas de desfiles, debates, charlas y encuentros sobre la temática que suena muy bien si no fuera porque caerá en saco roto otra edición más). Esta industria responde en Occidente cada vez con más fuerza al reclamo social de conservar planeta. Y, aunque todos los titulares de belleza y moda se centren en el desastre de Demi Moore durante el desfile de Fendi, todavía hay sitio para la cordura y el respeto a la naturaleza. La pregunta es dónde acaba el marketing para dar paso a la verdadera solidaridad con el ecosistema. 

Agotada la mitad de la colección de Lee para H&M (entre los ‘must have’ están los pantalones de algodón 100% reciclados, con etiquetas veganas elaboradas a partir de corcho y papel Jacron -yo tampoco conocía este papel-), ambas marcas se suman a la moda sostenible con esta colección cápsula.

Y es que hace ni un mes que NoTime lanzaba las primeras zapatillas creadas a partir de pelotas de tenis recicladas, pues al parecer cada año se tiran unas 300 millones de pelotas de tenis usadas que tardan más de 2000 años en descomponerse. Seis empresarios españoles se embarcaban en esta locura, después de dar con la fórmula para elaborar unas actuales y urbanas zapatillas sostenibles producidas en Elche. 

Por si fuera poco, en esta línea descubría esta semana, en el acogedor showroom de la agencia Villarrazo, una marca de calcetines llamadas MyEcoSide, también 100% fabricada en España. Además de contar con unos divertidos diseños y de nacer en pleno confinamiento, sus productos están fabricados con algodón orgánico, cuyo cultivo está libre de sustancias tóxicas como fertilizantes, insecticidas y pesticidas de origen petroquímico; y, además, el 60% de su composición es de algodón reciclado obtenido de los desechos del proceso de fabricación.

Como a estas marcas no les llega para contratar a Greta Thunberg de embajadora, al menos son ejemplo de la vanguardia y la solidaridad con el medioambiente. Me encanta hacer ironía y aspirar al humor en todo lo que plasmo los sábados en este espacio, pero es momento de tomarnos la moda más en serio. El éxito de la moda sostenible se materializará en actos (y no sólo eslóganes) cuando haya un equilibrio entre producto sostenible y precio (económicamente) sostenible. Hablamos de algo doblemente sostenible: economía circular en el vestir y economía lineal en el bolsillo. Porque lo de comprar menos pero mejor no se lo cree nadie. En Occidente nos gusta “estrenar”, y no necesariamente el producto, sino el diseño. Estrenar, y acumular. “Síndrome de Diógenes textil” y el “porsionismo” que viene a ser “no lo regalo por si… adelgazo (o lo que se tuerza)”. El verdadero y gran problema con el que me encuentro es que esa “ecomoda” eleva a casi 3 veces el coste de un producto “normal” (dícese de producto ‘contaminante y contaminado’). Por lo que la clave será ofrecerle al consumidor la sostenibilidad no desde la aspiración sino desde la capacidad real del consumidor. Desde luego, para unos MyEcoSide con avispas (mi diseño favorito) nos llega a todos. Porque, reconozcámoslo, la mayoría somos (como dice @elchicofitness1 ) “transeconómicos”: ricos atrapados en cuerpos de pobres. 

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