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Por qué el hambre nos pone de mal humor

Si tienes hambre y te pones de mal humor, tranquilo, no eres el único. La ciencia tiene un motivo para ello y LD te lo cuenta.

Si tienes hambre y te pones de mal humor, tranquilo, no eres el único. La ciencia tiene un motivo para ello y LD te lo cuenta.
Persona comiendo una ensalada completa. | Unsplash/Louis Hansel

El término inglés ‘hanger’ que es una mezcla entre hambriento y cabreado explica a la perfección ese sentimiento de tener hambre, no poder comer o estar esperando comida, y estar enfadado a la vez. De hecho, desde 2018 lo tiene reconocido el Oxford English Dictionary y significa "mal genio o irritabilidad consecuencia del hambre".

Los ingleses también tienen un dicho: "a hungry man is an angry man", que significa "un hombre hambriento es un hombre enfadado". Algo que expresa a la perfección cómo nos sentimos si tenemos mucho hambre y no comemos. Tras esta muestra de sabiduría popular británica se esconde una realidad científica: el hambre despierta nuestra irritabilidad y mal humor.

¿De dónde viene el mal humor? ¿Por qué no afecta a todo el mundo por igual? La respuesta podría estar en algunos de los procesos que ocurren dentro del cuerpo cuando necesitamos comida. Hay varios estudios que analizan el impacto y la relación que se establece entre una caída aguda de los niveles de glucosa y el estado de ánimo. Carbohidratos, proteínas y grasas de los alimentos se digieren y se transforman en azúcares simples, aminoácidos y ácidos grasos libres. Estos nutrientes pasan al torrente sanguíneo, desde donde se distribuyen a sus órganos y tejidos y se usan para obtener energía. A medida que pasa el tiempo después de la última comida, la cantidad de estos nutrientes que circulan en el torrente sanguíneo empieza a disminuir.

Si los niveles de glucosa en sangre caen lo suficiente, el cerebro lo percibe como una situación preocupante, porque es un órgano que depende de manera significativa de la glucosa para poder hacer bien su trabajo. Esto puede traducirse en mayor facilidad para enfadarnos, más dificultad para concentrarnos, tendencia a cometer errores e incluso a arrastrar palabras a la hora de hablar.

Pero, ¿Por qué sucede esto? Porque cuando nos quedamos sin comida, el cuerpo empieza a descomponer sus propias reservas de grasa para obtener energía, algunas de las cuales convierte en cetonas, un producto del metabolismo de las grasas. Se cree, además, que las cetonas ayudan a mantener el hambre bajo control, porque el cerebro es capaz de usarlas en lugar de glucosa como combustible.

Además, cuando los niveles de azúcar son bajos, se dispara el hipotálamo y se ven afectados también los niveles de distintas hormonas como la del crecimiento, la leptina y la grelina. Este desequilibrio provoca un cambio en los neurotransmisores y suprime los receptores de serotonina, una hormona que ayuda a regular el estado de ánimo y el apetito. El enfado y la frustración son respuestas comunes a todo esto, sobre todo en aquellas personas que son más propensas a sentirse malhumoradas.

Sin embargo, esto no ocurre solamente con el hambre ya que nuestro organismo es sabio y sabe en cada momento qué es lo que necesita para seguir en condiciones óptimas. Por ejemplo, todos tiritamos cuando tenemos frío para mantener a una temperatura óptima los órganos internos. Cuando tenemos hambre pasa algo parecido: nuestro cuerpo se pone en marcha para autoalimentarse. Esto hace que vaya echando mano de las reservas energéticas que tenemos, pudiendo provocar que el nivel de glucosa en nuestra sangre descienda y ello nos provoque el típico enfado y mal humor cuando tienen hambre.

¿Por qué te pones de mal humor cuando tienes hambre?

El mecanismo de la ‘sensación de hambre’ activa tanto el sistema nervioso autónomo como una respuesta hormonal, lo que, inevitablemente, repercute sobre las emociones. Por tanto, el mal humor y la sensación de hambre pueden venir desde un punto de vista hormonal o emocional.

  • Las culpables pueden ser las hormonas

Cuando el hambre aprieta, el cuerpo libera una serie de hormonas, entre las que se cuentan el cortisol y la adrenalina. Se trata de dos hormonas estrechamente vinculadas al estrés y la ansiedad. En consecuencia, el hambre, cuanto más acuciante se vuelve, nos sume en un estado de tensión, nerviosismo y potencial agresividad. Algo que, como es de suponer, no afecta a todo el mundo en la misma proporción ni todos saben gestionarlo igual. La explicación biológica detrás de esta reacción podría estar en cómo el organismo necesita ‘ponernos en acción’ para remediar los bajos niveles de energía y azúcar en sangre. La ‘mala leche’ nos impulsa a buscar comida y no pensar tanto en otras cuestiones. Una concentración obsesiva muy similar a la que despierta el estrés.

  • Las culpables pueden ser tus emociones

Por otro lado, también podría haber otra explicación más compleja relacionada con una respuesta emocional más elaborada. Partiendo del concepto psicológico de la teoría del afecto, según la cual el estado de ánimo puede influir temporalmente en nuestra forma de ver e interpretar el mundo, investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapell Hill (EEUU) han hallado dos elementos que condicionan el mal humor causado por el hambre: el contexto y la consciencia de uno mismo. Mediante una serie de experimentos con participantes voluntarios, los expertos determinaron que la exposición a situaciones negativas, así como la consciencia sobre las propias emociones de los sujetos influían en la sensación de hambre y en la respuesta hacia la misma.

Pero tranquilo, si eres de los que se pone de mucho mal humor cuando tiene hambre no te preocupes. Hay solución para todo. ¿Qué podemos hacer para controlar las reacciones negativas frente al hambre? La respuesta es que debemos entender cómo funciona nuestro cuerpo y sus reacciones hormonales, ser autoconscientes de nuestras emociones y planificar con antelación las comidas para evitar el mal humor. Además de esto, existen unos consejos que podemos seguir para controlar la saciedad y el mal humor.

  • No te saltes el desayuno

La importancia del desayuno es algo que se recalca a menudo porque, en esencia, es completamente cierto. Tras toda la noche en ayuno, por la mañana el cuerpo está en niveles mínimos de nutrientes y glucosa. Por lo tanto, un buen desayuno resulta fundamental para equilibrar y poner en buen funcionamiento al organismo y, en consecuencia, a nuestro estado de ánimo. Sin embargo, no tiene que ser justo al levantar sino simplemente cuando se tenga hambre.

  • Ingesta de proteína en cada comida

De hecho, lo más importante es realizar una buena ingesta de proteína por la mañana como ayuda para no tener mal humor por hambre. Las proteínas son de digestión más lenta que otros nutrientes como carbohidratos o grasas. ¿Qué implica esto? Que al tardar más tiempo en ser metabolizadas, prolongan durante más horas la sensación de saciedad del cuerpo. El resultado es que la llamada del hambre tardará más tiempo en aparecer y, con ello, también el mal humor asociado.

Seis formas para equilibrar comida y buen humor

  • Planificar comidas y tentempiés que estabilicen el azúcar en la sangre
  • Consumir pequeñas cantidades de comida cada dos o tres horas si hay tendencia a tener los niveles bajos en azúcar en la sangre
  • Priorizar el consumo de alimentos ricos en fibra y proteínas y verduras. La fruta debe ser la gran protagonista de la alimentaria, mejor si es entera, porque es alta en fibra y tiene azúcares naturales. También elegir alimentos que contengan muchas proteínas. Los alimentos con carbohidratos aumentarán el nivel de azúcar en la sangre, lo que desencadena una reacción para activar la hormona insulina
  • Reducir la cantidad de carbohidratos simples, como pasteles o galletas, chocolate, etc. Aunque este tipo de alimentos generalmente aumentan de manera significativa los niveles de glucosa en sangre, también bajan rápidamente. Estos alimentos con azúcar pueden hacer que nos sintamos bien en un primer momento, pero luego provocan una sensación de choque poco después
  • Beber mucha agua
  • No saltarse ninguna comida

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