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Katy Mikhailova

Los caballeros las prefieren artificiales

La decisión de alterar la fisionomía de la modelo Sheren Wu tras un desfile de moda ha creado polémica.

La decisión de alterar la fisionomía de la modelo Sheren Wu tras un desfile de moda ha creado polémica.
Instagram

Lo de los filtros, la presunta inteligencia artificial y demás herramientas se nos está yendo de las manos. Todo empezó cuando el móvil se volvió color y ¡pum! Cuesta abajo y sin frenos. La última polémica viene protagonizada por un diseñador que -presuntamente- "borra" los rasgos asiáticos de una modelo que desfila para su marca. Los medios apuntan a que es resultado de la inteligencia artificial, muy ajena a la emocional, para transformar a la modelo prácticamente en otra persona; y yo lo que veo es la clásica aplicación de edición de fotos. Un diluido en toda regla.

Pero más allá de este debate, y de cuál ha sido la herramienta, cada vez nos cuesta más reconocernos ante el espejo, aceptarnos y querernos tal como somos. Si antes recurríamos al maquillaje, ahora los filtros y las aplicaciones de edición están dejando auténticos estragos y esperpentos estéticos nada creíbles. Pura era de lo artificial. Ya nada va a ser verdad, y tendremos un problema.

Lo ocurrido en estas últimas semanas, que recuerda una vez más las carencias emocionales que sufrimos, parte de un desfile de moda. El diseñador Michael Costello está en el punto de mira. El creativo que saltaba a la fama por el talent show americano ‘Project Runway’ ha decidido alterar la fisionomía de la modelo Sheren Wu tras un desfile para el que ha sido contratada.

Wu, de origen asiático, aseguraba esta semana en su Instagram que "nunca se había sentido tan ofendida" y que reconocía su cuerpo pero no su cara en las fotos que compartía el creativo el día del desfile que tuvo lugar el 22 de octubre en Los Ángeles. Problemas del primer mundo.

¿El atuendo no-protagonista? Un vestido negro, con transparencias y toque de lentejuelas. Pero, como en toda polémica, nadie habla de la colección. Transcurrido el desfile, la marca compartía una fotografía de Wu con este vestido, pero con otra versión de la modelo en la que, tal como se puede apreciar a simple vista, se convertía en otro ser. Pómulos hipermarcados, labios más gruesos, cejas más arqueadas y definidas, y con un tono de piel totalmente diferente. Una muñeca andante. No es la cara de Wu. Le pese a quien le pese. Más allá de si hay o no hay racismo, que le transformen a uno molesta. Porque cuando uno deja de ser uno mismo, ya cualquier cosa puede ser.

Como en toda pelea, el diseñador culpa al fotógrafo de lo ocurrido; y éste, asegura que él no había editado la fotografía. Finalmente el diseñador opta por eliminar la fotografía, bloquear a la modelo y compartir un comunicado excusándose. Más problemas del primer mundo. Comunicado al canto y borrón, y cuenta nueva.

No es la primera vez en la que Costello protagoniza polémicas (el acoso sexual y el racismo persiguen su marca). Y seguro que tampoco es la última. Hay gente que más allá de su talento, viven a golpe de titular de tiempo en tiempo.

Esto, al final, con el tiempo quedará en otro episodio más en el que apreciamos cómo la industria de la moda y los líderes de opinión las prefieren artificiales. Los caballeros las prefieren rubias, decía el título de la mítica comedia musical de los 50. No sé si rubias, pero la suma de estas prácticas consiguen que nuestra sociedad, y sobre todo los más jóvenes, padezcan una crisis de identidad visual en la que luchan entre lo que el espejo revela y las redes esperan. Algún día volverá la moda de la naturalidad como valor en alza. Pero no sé yo si viviré para escribirlo. Espero que sí.

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