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Katy Mikhailova

Un paraguas para 200 años

Si creas magia entre tus invitados, podrá llover o tronar, que la fiesta será eterna.

Si creas magia entre tus invitados, podrá llover o tronar, que la fiesta será eterna.
Hiba Abouk | Gtres

Portar un paraguas podría estar equiparado a lucir un bañador: saca lo peor y lo mejor de cada casa. O cada ser. Ya si el paraguas lo incluimos en una fiesta en una embajada en la que el que menos ya es alguien, y uno debe posar con ropa de verano y pasar por photocall con paraguas, es digno de admirar. Admirar para los que lo hacen con gracia, claro (lo de posar con paraguas). La mayoría, así lo hicieron. Aunque Agatha Ruiz de la Prada improvisara su paraguas, con esa espontaneidad que la caracteriza, hubo quien antes de salir de casa intuyó que iba a llover y sustituyó el abanico por un paraguas. La gran incógnita es si luego se lo llevaron de vuelta (guardemos un minuto de silencio por todos los paraguas olvidados…).

Los hemos visto negros, transparentes y de colores. Y aunque nos faltara aquel que llevó en su día Cifuentes con la bandera española, fueron suficientes los paraguas que se dejaron caer por el 200 aniversario de la mítica casa de porcelana Vista Alegre. Yo, para más inri, tuve el placer de organizar la fiesta (junto a mi "team" Yolanda Font y Marta Salinas), a petición de Paloma Viudes y Joana Almeida de Vista Alegre, dos profesionales a las que he visto desvivirse por esta velada, hasta el punto de "whatsappearnos" de madrugada cualquier día entre semana. Pero podemos confirmar que, lluvia mediante, lo conseguimos.

Nadie fue capaz de prever que fuera a llover, aun teniendo presupuestadas las carpas más elegantes que podía haber en el mercado. A dos horas de que arrancara el evento (en torno a las seis de la tarde) un sol intenso nos acompañaba mientras el personal de Naranjas de la China adhería una a una cada flor a un photocall que horas después iba a ser minado a la mitad, por Carlota López-Chicheri (hija del autor del actual Estadio Bernabéu junto a L35). Lo hizo con mucha gracia y sentido común. Era lo suficientemente ancho (6 metros, me parece), que aún reducido seguía brillando. Las cosas bien hechas, aunque se partan, siguen siendo bonitas.

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Organizar una fiesta es lo que tiene: uno no puede gobernar la climatología. Más cuando la lluvia aterriza sin avisar. Y al final, se convierte en una anécdota más. Hiba Abouk llegó en el momento en el que, como dicen, "llovía a mares", acompañada de un compañero de agencia, Ricardo Pereira, actor portugués y otro portento del cine. Hiba no pasó por photocall. Sin embargo, 15 minutos después (porque al final esta lluvia ha durado lo que dura un tiempo de partido, tres cuartos de hora), salió a atender a la prensa y dio su mejor sonrisa, su mejor versión para confirmar una vez más que tenemos la enorme suerte de que España pueda presumir de actrices como ella, que suman más de 20 millones de seguidores y una carisma envidiable.

No menos alabanzas se merece Nieves Álvarez, a quien se la ha fichado como embajadora de la marca para la ocasión. Su nobleza, saber-estar y saber-ser son admirables. Ha decorado una mesa, en la residencia del embajador de Portugal de Madrid (espacio que ha acogido un encuentro por el que, entre unos y otros, han pasado cerca de 500 invitados) con la colección Herança (colección con una fuerte inspiración en los orígenes de la marca y disponible únicamente por encargo). Desde la primera reunión pidió lavanda. Algo muy portugués. Ha posado con destreza y profesionalidad ante un Roberto Maroto al que sometemos en cada shooting a un estrés insostenible: como pasaba con Sergio Ramos en las finales, "tienes 5 minutos de descuento para conseguir la fotografía con cada cambio". Supongo que haberse curtido con Victoria Federica y Roca Rey encerrados en una suite del Ritz y con la presión del tiempo una vez más imprime carácter. Y fotografías.

Aparte de estas musas, hubo muchas más. De Carmen Lomana, quien fue también "embajadora" de la marca cuando organizamos La Penúltima Cena de Fearless en su casa hace un año; pasando por señoras elegantes, con estilo y mucha categoría, como Veva Longoria (ella fue la reina de cómo posar en photocall con paraguas), Beatriz de Orleans, Marta Melcón, María Isabel Esquivel, la Doctora Ana Vilajoya, la Doctor Eugenia Cervantes, Erika Torregrosa, y muchas más…

También hubo espacio para jueces, empresarios, diplomáticos y amigos de la casa. Personalidades a las que admiro como Antonio Fournier y su hermana. Y por supuesto no fallaron los prescriptores de la marca. Interioristas, arquitectos, paisajistas o promotores: de Erico Navazo, a Carmelo Zappula (External Reference), Jean Porsche, Claudia Schultheis, Borja Esteras (Arquitalia), Julio Iranzo (Avellanar) o Fran Cisneros, premio "paisajismo Casa Decor 2024". La cúpula de Casa Decor tampoco pudo perderse este encuentro. Ni el embajador de Brasil. Ni en general la jet set de Madrid, aunque sin jet y paraguas mediante. João Mira-Gomes, embajador de Portugal, ha sido un espléndido anfitrión al que estamos muy agradecidos.Y por supuesto no faltaron algunos influencers que adoran la marca. Desde mi querido Pelayo Díaz, pasando por la guapísima Grace Villarreal o la divertida Marta Carriedo.

Una noche para recordar, en la que el paraguas y los charcos fueron una anécdota más que confirman que la excepción está en la regla: si creas magia entre tus invitados, podrá llover o tronar, que la fiesta será eterna.

En Chic

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