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Pantone, Panettone y un Aston Martin indomable

La única forma de detener el tiempo en un photocall es dando la nota (y no cantando, precisamente).

La única forma de detener el tiempo en un photocall es dando la nota (y no cantando, precisamente).
Rihanna | Cordon Press

Mocha Mousse es el color Pantone 2025. Algo así como una diarrea a consecuencia de beber leche vegetal acompañada de comida para pájaros. Porque, no, querida Violeta, el verde Matcha aún no llega, aunque la influencer abra su segundo punto de venta de este brebaje tan trendy que yo aún no he tenido ocasión de probar. Me fascinan todas esas creadoras de contenido que traspasan el "recomendar ropa" para crear empresas y generar riqueza.

¡Bendita Violeta! Aquella portada que hicimos juntas con Canela para invierno 2023 de Fearless, más que merecida. Sí, definitivamente ahora el color caca-palo de toda la vida se llama Mocha Mousse, y los expertos confirman que es un color que evoca el bienestar y la indulgencia. Y para llevarlo puesto en ropa, hace falta alguna que otra rayita. Rayita de uva, tinta o no. Vamos: estar bronceados. Porque ese marrón pálido o va una pintada como una puerta, o es mejor elegir otros tonos más agresivos. Y yo que estaba convencida de que 2025 iba a ser el año de ese Burgundy del que les hablé la semana pasada… soy muy mala haciendo quinielas.

Fíjense que hace años hacía apología de Mbappé, y hoy siento, como -casi- toda la afición madridista, cuando menos, vergüenza. ¡Mourinho vuelve ya! Aunque a Mbappé el Moucha Mousse le sentaría mejor que el blanco merengue, otro digno candidato a color del año para 2025. Pero no. Es un marrón más feo que la nevera por detrás. Y entre otras noticias de esta semana, me sorprende la de que Fernando Alonso esté molesto con Aston Martin en Abu Dabi ("El peor coche de la historia y la peor preparación de tráfico de la historia. La próxima vez lo hago yo mismo"). No siempre el piloto gobierna sobre el vehículo, y menos aún sobre el instinto animal. Aston es mucho Martin, y es indomable. Hay que estar mentalizado para entender que la naturaleza no se domina: sobre un Aston Martin lo mismo se acelera de 0 a 100 km por hora en cuestión 2,5 segundos, consiguiendo volar 345 km por hora, que uno se estrella. Que cada uno corra como quiera, pero reconozcamos que no es tarea sencilla y requiere de entrenamiento y mucha paciencia.

Mientras unos evocan el arte de clasificar la vida en pantones, entre panettones, Rihanna se deja los pantalones. En casa. Eso dice el titular en medios nacionales en relación a su presencia la semana pasada en Londres en los Fashion Awards. Ninguna novedad, en verdad, porque la realidad es que la celebridad busca la notoriedad. ¡Menuda rima consonante más desafortunada! En la industria del entretenimiento (y aquí entran 'cantantas' y 'actoras') éstas llevan dejándose los pantalones (y hasta las bragas) en sus armarios desde que han salido del mismo. Rihanna es maravillosa, sus canciones son pegadizas, pero decoro y estética, poco. En cualquier caso, para ser celebridad, y defender este cargo dignamente, sin polémica no hay paraíso, ni continuidad.

La única forma de detener el tiempo en un photocall es dando la nota (y no cantando, precisamente). Discurso verbal o corporal. Usted elige. Bien sea enseñando una teta, una pierna o no depilándose; bien sea soltando alguna barbaridad para que suba el pan, el panettone, el pantone y el pantalón. ¡Buenas noches!

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