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¿Y si ya hubiera sondas alienígenas en el Sistema Solar? Un ingeniero plantea cómo detectarlas

El ingeniero Alex Ellery propone identificar tecnofirmas de posibles sondas extraterrestres ocultas en el Sistema Solar.

El ingeniero Alex Ellery propone identificar tecnofirmas de posibles sondas extraterrestres ocultas en el Sistema Solar.
Universo | Libertad Digital

El investigador Alex Ellery, de la Universidad de Carleton (Canadá), ha publicado un estudio en el que plantea que sondas autorreplicantes de origen extraterrestre podrían haber visitado el Sistema Solar en algún momento del pasado y haber dejado rastros detectables. Su propuesta sugiere cambiar el enfoque tradicional de la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI), centrada en señales de radio, hacia la identificación de tecnofirmas más cercanas, como residuos industriales, anomalías isotópicas o estructuras enterradas en la superficie lunar.

Las sondas autorreplicantes como estrategia de exploración

El estudio parte del concepto de sonda de von Neumann: dispositivos capaces de extraer recursos y construir copias de sí mismas, extendiendo así su presencia a lo largo de la galaxia. Según Ellery, estas sondas serían una herramienta lógica para civilizaciones avanzadas que busquen expandirse o garantizar su supervivencia frente a amenazas externas, como el agotamiento de recursos o el colapso de su entorno.

En el plano técnico, estas sondas no necesitarían sistemas de soporte vital ni condiciones biológicas específicas, lo que las haría mucho más eficientes. Podrían viajar durante millones de años, recolectando materiales en asteroides, cometas o planetas errantes, y dejar tecnofirmas reconocibles como resultado de sus operaciones.

Actividades y rastros que podrían delatarlas

Ellery establece un modelo de comportamiento compuesto por seis fases que seguirían estas sondas al llegar a un sistema estelar. Entre ellas: identificar cuerpos ricos en recursos, establecer bases de replicación, desplegar sondas secundarias y replicarse. En una etapa posterior, podrían ejecutar tareas específicas, como la construcción de hábitats espaciales o incluso la controvertida siembra de vida en otros planetas (panspermia dirigida).

Este tipo de actividad dejaría huellas materiales: residuos químicos, isotopos anómalos, maquinaria abandonada o alteraciones geomorfológicas. En particular, Ellery apunta que la Luna podría contener proporciones atípicas de torio, neodimio o bario, rastros que podrían delatar el uso de reactores nucleares fabricados con recursos locales.

La Luna, el lugar más prometedor para buscar tecnofirmas

A diferencia de la Tierra, donde la actividad geológica y erosiva borra las huellas con el tiempo, la superficie lunar permanece prácticamente intacta desde hace miles de millones de años. Esto la convierte, según el autor, en el mejor candidato dentro del Sistema Solar para conservar posibles vestigios de visitas tecnológicas antiguas.

El estudio incluso plantea que una sonda autorreplicante podría haber dejado un artefacto oculto como parte de un hipotético "intercambio económico" por los recursos extraídos. Un "constructor universal" enterrado sería un regalo útil para cualquier civilización que alcanzase el nivel tecnológico suficiente para encontrarlo y activarlo.

Tecnofirmas ocultas en los asteroides

En cuanto a los asteroides, Ellery explica que los residuos derivados del procesamiento de minerales —como silicatos, metales o compuestos carbonosos— podrían ser difíciles de diferenciar de los procesos naturales. Sin embargo, la presencia de ciertos subproductos industriales, como caolín o montmorillonita, podría actuar como indicio artificial, especialmente si se encuentran en lugares y formas inesperadas.

El autor sugiere también que podrían existir máquinas abandonadas, alteraciones superficiales o incluso sentinelas aún activos, aunque su identificación sería compleja dada la distancia, escala y el tiempo transcurrido.

Ellery, A. (2025). Technosignatures of self-replicating probes in the Solar System. arXiv preprint, arXiv:2510.00082v1 [astro-ph.EP].
Carleton University, Centre for Self-Replication Research (CESER).

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