
El eclipse total de la luna llena anoche duró un poco más de cinco horas, incluyendo su fase penumbral, y como en ocasiones anteriores, dejó hermosas imágenes tomadas por profesionales y aficionados ubicados en el este de Asia, Australia, islas del Pacífico y América.
El acontecimiento astronómico es un episodio más en un buen año de eclipses, especialmente porque el 12 de agosto se producirá uno muy esperado, el del Sol. Este será total en Groenlandia, Islandia o España. En nuestra nación se verá por primera vez después de más de cien años en verano. Sin embargo, antes del eclipse solar, la Luna fue la protagonista de hoy. El eclipse se ha podido ver completamente en el este de Asia y Australia al caer la noche, a lo largo de toda la noche en el Océano Pacífico y por la mañana temprano en América del Norte, América Central y en la parte más occidental de América del Sur.
Luna de Sangre
La etapa de totalidad se extendió durante 59 minutos, desde las 12:03. La Luna se ha teñido de un color rojo cobrizo por encontrarse a la sombra de la Tierra. Un eclipse lunar tiene lugar cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. La sombra planetaria se traslada poco a poco por la superficie de la Luna, hasta que el disco entero resplandece con un color rojo o naranja. La NASA explica que esa luz proviene de todos los amaneceres y atardeceres que ocurren en ese instante alrededor del borde terrestre: la luz solar que ha pasado por la atmósfera de la Tierra y ha sido desviada o refractada hacia la umbra por dicha atmósfera.
La llamada "Luna de sangre" es un espectáculo que siempre despierta curiosidad y representa un desafío para los fotógrafos aficionados, quienes desde Japón hasta América tuvieron la oportunidad de capturar una de las lunas más fotogénicas.
Además del eclipse solar total que ocurrirá el 12 de agosto, también habrá otro durante la noche del 28 de dicho mes. En esta ocasión será parcial y lo podrán observar América, Europa (incluida España), África y la parte occidental de Asia.

