Menú

El error que cometes cada noche al cenar y que destroza tu descanso

Evitar comer justo antes de acostarse favorece la producción de melatonina y ayuda al organismo a no almacenar energía en forma de grasa.

Evitar comer justo antes de acostarse favorece la producción de melatonina y ayuda al organismo a no almacenar energía en forma de grasa.
Pixabay/CC/Pexels

Durante años, las recomendaciones han sido claras: cenar ligero, evitar hidratos por la noche y no acostarse justo después de comer. Sin embargo, la ciencia está desplazando el foco desde el plato hacia el reloj. La nutrición cronobiológica, o crononutrición, sostiene que no solo importa qué comemos, sino cuándo lo hacemos. Sincronizar la ingesta con el reloj interno del cuerpo puede marcar la diferencia entre un sueño reparador y una noche fragmentada.

Cada vez más estudios apuntan a que cenar demasiado tarde interfiere en los ritmos circadianos, esos ciclos biológicos de 24 horas que regulan funciones como el sueño, la digestión o el metabolismo. Comer cerca de la hora de acostarse mantiene activo el sistema digestivo, eleva la temperatura corporal y dificulta la producción de melatonina, la hormona del sueño. El resultado puede ser insomnio, descanso superficial o sensación de pesadez.

La recomendación general es clara: dejar un margen mínimo de dos a tres horas entre la última comida del día y el momento de acostarse. No existe una hora universal para todos, sino una regla adaptable al horario individual. Si alguien se acuesta a las 22:00, lo ideal sería cenar entre las 19:00 y las 20:00. Si el descanso comienza a las 23:00, la cena debería situarse entre las 20:00 y las 21:00. Para quienes se duermen a medianoche, el rango recomendable sería entre las 21:00 y las 22:00.

Acostarse inmediatamente después de comer no es aconsejable. En posición horizontal, la digestión se vuelve menos eficiente y aumenta el riesgo de reflujo o acidez. Además, el estómago presiona otros órganos implicados en la absorción de nutrientes, dificultando el proceso. Mantener un horario regular favorece los tiempos de digestión y absorción, ayudando a sostener un metabolismo más saludable.

Ritmo circadiano y metabolismo

La crononutrición estudia la relación entre el patrón alimentario, los ritmos circadianos y la salud metabólica. Las enzimas digestivas, el movimiento intestinal y las hormonas no funcionan con la misma intensidad durante todo el día. Ajustar los horarios de comida a los momentos de mayor eficiencia fisiológica puede optimizar la quema de calorías y la utilización de nutrientes.

El llamado "reloj interno" regula los ciclos biológicos y determina cuándo el cuerpo está más preparado para digerir o reparar tejidos. Alterar esos horarios puede provocar cronodisrupción, un desajuste entre el reloj biológico y los estímulos externos, como la luz artificial o las comidas tardías. Este desorden se asocia con alteraciones en la glucosa, mayor riesgo de obesidad y problemas cardiovasculares.

Investigaciones publicadas en revistas científicas como Cell Metabolism han relacionado la cena tardía con un aumento del hambre y cambios en las hormonas que regulan el apetito. También se ha observado que comer cerca del período de sueño se asocia con peor calidad de descanso. Durante la noche, el metabolismo se ralentiza y el organismo tiende a almacenar más energía en forma de grasa.

No es ayuno, es orden

La nutrición cronobiológica no propone pasar hambre, sino ordenar las ingestas para alinearlas con el ciclo de luz y oscuridad. Cenar temprano permite que el cuerpo complete la digestión antes de entrar en modo de descanso. Además, se recomienda optar por cenas ligeras, con proteínas y vegetales, evitando alimentos pesados o ricos en azúcares.

Más allá del horario exacto, la regla de oro es respetar esa ventana de al menos tres horas antes de dormir. Ese intervalo permite que el estómago se vacíe y que los niveles de insulina se estabilicen, facilitando la liberación de melatonina y favoreciendo un sueño profundo.

En un contexto de jornadas extendidas y pantallas hasta altas horas, recuperar el orden biológico puede convertirse en una herramienta sencilla y eficaz para mejorar la calidad de vida. A veces, el ingrediente más determinante de la dieta no está en el plato, sino en el reloj.

Temas

En Tecnociencia

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida