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Consumo fantasma y averías: qué pasa realmente si no desenchufa el cargador del móvil

Aunque el gasto individual es mínimo, el conjunto de aparatos en reposo supone hasta el 11% del recibo. Desconectarlo evita riesgos y desgastes.

Aunque el gasto individual es mínimo, el conjunto de aparatos en reposo supone hasta el 11% del recibo. Desconectarlo evita riesgos y desgastes.
Pixabay/CC/ReadyElements

Es un gesto automático: desconectas el móvil por la mañana y el cargador se queda enchufado hasta la noche. Parece inofensivo, pero alrededor de este hábito cotidiano circulan dudas sobre el gasto eléctrico, el desgaste del aparato e incluso el riesgo de incendio. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

La respuesta corta es que no es especialmente peligroso ni costoso si hablamos de cargadores modernos y certificados. Sin embargo, tampoco es una práctica totalmente inocua. El motivo es que, aunque no haya ningún teléfono conectado, el cargador sigue bajo tensión.

Es lo que se conoce como ‘consumo fantasma’ o consumo en vacío: el transformador interno continúa utilizando una pequeña cantidad de energía simplemente por estar enchufado. En cargadores actuales, ese consumo suele situarse entre 0,1 y 0,5 vatios por hora. En términos económicos, dejarlo conectado todo el año apenas supondrá unos céntimos en la factura eléctrica.

Ahora bien, cuando se suman todos los dispositivos que permanecen en standby en una vivienda —televisores, microondas, ordenadores, regletas, consolas— el impacto ya no es tan anecdótico. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), el consumo fantasma puede representar entre un 7% y un 11% del gasto eléctrico doméstico. Es decir, un solo cargador no marca la diferencia, pero el conjunto sí puede tener impacto.

¿Se estropea antes el cargador?

Todo aparato eléctrico sufre desgaste cuando está bajo tensión. Aunque el cargador no esté suministrando energía al móvil, sus componentes internos —condensadores, bobinas, circuitos— siguen funcionando a nivel mínimo.

En cargadores originales o de marcas certificadas, están diseñados para soportar miles de horas de conexión sin problemas. No obstante, mantenerlos enchufados permanentemente puede reducir ligeramente su vida útil.

El riesgo aumenta en el caso de cargadores baratos, falsificados o muy antiguos. Estos dispositivos suelen carecer de sistemas adecuados de protección frente a sobrecargas o subidas de tensión. En esos casos, el deterioro puede ser más rápido e incluso provocar averías. Desenchufarlo cuando no se usa es una forma sencilla de alargar su durabilidad.

¿Existe riesgo real de incendio?

Aquí es donde más alarmas saltan. ¿Puede provocar un incendio un cargador enchufado sin el móvil? Con dispositivos modernos, homologados y en buen estado, el riesgo es extremadamente bajo. Incorporan sistemas de protección frente a sobrecalentamiento y cortocircuitos. Sin embargo, el peligro no es cero. Puede aumentar si:

  • El cargador es de baja calidad o una imitación.

  • Está conectado a una regleta sobrecargada.

  • Se encuentra cerca de materiales inflamables (cortinas, ropa de cama).

  • Se nota excesivamente caliente al tacto sin estar cargando nada.

El calor es la principal señal de alerta. Un cargador que se calienta en vacío puede indicar una ineficiencia o fallo interno.

¿Compensa desenchufarlo?

Desde el punto de vista puramente económico, el ahorro es mínimo. Probablemente no notarás diferencia en la factura por desenchufar un solo cargador.

Pero desde una perspectiva de sostenibilidad y seguridad, sí tiene sentido hacerlo. Eliminarás cualquier consumo innecesario, reducirás el desgaste del accesorio y evitarás riesgos asociados a subidas de tensión o defectos eléctricos.

Además, hay que tener en cuenta que cada vez más fabricantes venden los móviles sin cargador para reducir residuos electrónicos. Alargar la vida útil del que ya tienes es también una forma de consumo responsable.

Veredicto: no es grave, pero sí innecesario

Dejar el cargador enchufado no va a disparar tu factura ni provocar un incendio en condiciones normales. Pero tampoco aporta ningún beneficio real.

Si es original, está en buen estado y bien ventilado, puedes estar tranquilo. Aun así, el gesto de desenchufarlo cuando no lo uses es una buena práctica: reduce el consumo fantasma, alarga su vida útil y elimina cualquier riesgo evitable. Un pequeño hábito que, multiplicado por millones de hogares, sí marca la diferencia.

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